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Tuesday, April 14, 2020

Superman Smashes the Klan, de Yang y Gurihiru

Si existe un superhéroe al que se identifica como defensor de los débiles y campeón de los ideales de igualdad y justicia, sin duda se trata de Superman. Desde su concepción, el Hombre de Acero se caracterizó por tratarse de un personaje que, pese a tener poderes que lo ponen al nivel de un dios, es tan humano como cualquiera.

Al paso de los años, aunque la personalidad e ideales del personaje se han mantenido prácticamente sin cambios, el enfoque de sus historias se fue alejando de lidiar con esos problemas mundanos en busca de presentar ideas más espectaculares que pudieran atraer la atención de los lectores, tratando de crear la clase de situaciones que permitieran aprovechar al máximo el potencial de los increíbles poderes del último hijo de Krypton.

Quizás por eso resultó tan refrescante encontrarme con que Superman Smashes the Klan es la clase de historia que voltea hacia el pasado en más de un sentido.

Escrita por Gene Luen Yang y con arte del tandem japonés conocido como Gurihiru, se trata de una miniserie de tres números que nos recuerda por qué Superman es un personaje ideal para usar en narraciones aptas para lectores de todas las edades. La historia está basada en un arco del popular serial radiofónico de los años cuarenta The Adventures of Superman que lleva por título Clan of the Fiery Cross (El Clan de la cruz de fuego), emitido en 1946 y el cual tiene detrás una historia propia (aquí pueden escuchar el primer episodio, en inglés, claro).

En esa aventura Superman enfrentaba las racistas maquinaciones del Ku Klux Klan, y la historia resultó tan popular que tuvo repercusiones en el mundo real. Con sus actividades expuestas y avergonzadas por el héroe de uno de los dramas radiofónicos más populares de la época, el Klan no sólo tuvo problemas para reclutar nuevos miembros, sino que se estima que en las semanas posteriores a la emisión perdió a muchos integrantes.

Aunque a lo largo de los años muchas ideas e historias del serial de radio hallaron el camino para aparecer también en los cómics del héroe, Superman Smashes the Klan representa la primera vez que esta historia en particular ha sido adaptada a cómic.

El resultado es tan emotivo como divertido, e incluso podríamos calificarlo, hasta cierto punto, como algo un tanto educativo, pues más allá de lo que concierne a las aventuras del campeón de Metrópolis, la historia muestra situaciones históricamente correctas de la vida en algunas ciudades durante la época en que se desarrolla la historia.

La versión de Yang nos muestra a un joven Superman que enfrenta un preocupante brote de racismo en su ciudad, al tiempo que sigue aprendiendo a usar sus poderes e intenta abrazar su identidad como alienígena. La trama transcurre en 1946 y sigue a la familia Lee, que acaba de mudarse del Barrio Chino a los suburbios de Metrópolis.

El padre, el Dr. Lee, tiene un nuevo trabajo en el Departamento de Salud de Metrópolis y está ansioso por empezar, pero el proceso de adaptación es muy diferente para sus hijos adolescentes Tommy y Roberta. Tommy es de carácter relajado y extrovertido, por lo que no tiene problemas para hacer amigos en su nuevo vecindario casi de inmediato.

Por otro lado, su hermanita Roberta es tímida e introvertida, y se siente incómoda y fuera de lugar después de la mudanza. Lo única en que ambos están de acuerdo es en lo mucho que les emociona la posibilidad de conocer a Superman ahora que viven más cerca de donde éste opera. Pero el proceso de transición a un nuevo vecindario, escuela y amigos se ve complicado cuando entra en escena el capítulo local del Clan de la Cruz en Llamas, una clara alegoría al infame Klan, quienes están furiosos ante esta nueva invasión de "sucios e impuros inmigrantes" a un vecindario que consideran suyo por derecho.

Antes mencioné que el Superman que vemos en esta historia es joven, y puede que se pregunten a qué me refiero. Queda claro que tiene poco tiempo actuando como héroe, pero además descubrimos que todavía no sabe que puede volar, por lo que lo vemos correr sobre los cables de luz, y su nivel de fuerza parece bastante menor a lo que estamos acostumbrados. No conoce la kryptonita y, más importante aún, no tiene idea de su legado kryptoniano.

El aclamado escritor ganador del Eisner Gene Luen Yang era la persona ideal para adaptar esta historia, y hace un gran trabajo al retratar las dificultades de crecer como parte de una minoría racial en una ciudad de los Estados Unidos. Además, pese a lo delicado del tema, lo hace sin que la historia se vuelva demasiado compleja, y la adereza con una buena dosis de humor y diálogos que reflejan la inocencia de la época en que transcurre el relato.

El detalle de enmarcar la historia en el momento en que el joven e inexperto Superman apenas está descubriendo los detalles acerca de su pasado y se ve forzado a lidiar con las emociones que le provoca la revelación, enriquece la experiencia de lectura de una forma especialmente humana y conmovedora.

Mención aparte merece el arte. Chifuyu Sasaki y Naoko Kawano son un par de artistas japonesas que desde hace varios años firman sus colaboraciones como Gurihiru y poco a poco se han hecho de un nombre en la industria del cómic americano con su trabajo en portadas e interiores para varias editoriales.

Su estilo, con su aparente simpleza de trazo, dinámicas poses que indican movimiento y gran rango de expresiones faciales nos hace pensar de inmediato en una animación, y parece ideal para una historia de este tipo. La combinación de trazo limpio y colores vibrantes que caracteriza el trabajo de estas artistas le sienta muy bien a Superman, y es algo que hace de la lectura una experiencia visual más que agradable.

En resumen, Superman Smashes the Klan es una emotiva y entretenida historia que hará las delicias de los fans del Hombre de Acero, pues despliega muchas de las mejores características del personaje. Y si ustedes son de los que creen que la personalidad misma de Superman es el principal obstáculo para que sus historias sean atractivas o interesantes, creo que deberían echarle un vistazo a esta historia que ya pronto estará disponible también en un tomo compilatorio. Puede que se lleven una sorpresa.


Datos de Trivia
¿Sabían ustedes que elementos icónicos de la mitología de Superman, como la kryptonita, o personajes como Jimmy Olsen y el editor del Daily Planet, Perry White, aparecieron en el serial radiofónico antes que en los cómics? Y lo mismo pasó con la frase "¡Arriba, en el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Superman!”


Friday, April 10, 2020

Judas, de Jeff Loveness y Jakub Rebelka

Toda historia necesita un villano. Es algo que nos han dicho una y otra vez, y por lo regular es cierto. Por lo tanto “la historia más grande jamás contada”, como algunos llaman al conjunto de relatos que forman la biblia judeo-cristiana, debe tener a los villanos más grandes, ¿cierto?

La historia de Judas Iscariote, el discípulo de Jesús que vendió a su maestro por treinta monedas de plata, es una de las más conocidas en el mundo sin importar las creencias de cada quien. Su nombre se volvió sinónimo de traidor, y no se usa para bautizar a nadie porque ¿quién querría que su hijo llevase el nombre de tan deleznable figura?No es extraño que las historias bíblicas sean reinterpretadas o contadas en versiones alternativas. El resultado puede ir de una mera curiosidad o un divertido y blasfemo experimento, hasta verdaderas maravillas que encuentran una forma fresca y diferente de explorar estos relatos y a sus personajes.

Por fortuna Judas, de Jeff Loveness y Jakob Rebelka, es una de éstas.

La historia que Loveness y Rebelka eligen contar en esta obra no es una crítica al cristianismo, pero tampoco ensalza sus virtudes. Por el contrario, se trata de una balanceada reflexión sobre la naturaleza de la fe y el destino predeterminado, y usa de forma muy inteligente a un mítico y enigmático personaje que, sorprendentemente, nunca ha sido explorado de manera apropiada, ni en la Biblia ni en algún texto apócrifo que refiera a su conocida historia.

Todos sabemos que Judas era uno de los doce discípulos de Jesús, y que eventualmente lo traicionó, provocando su arresto y crucifixión, sólo para después, atormentado por la culpa, cometer suicidio. Pero eso cubre un muy breve periodo de su vida y nos deja con muchas preguntas alrededor de su persona.


¿Qué clase de hombre era antes de eso? ¿seguía a Jesús porque se identificaba con lo que predicaba? De ser así, ¿por qué lo traicionó? ¿y qué lo hizo sentir tan culpable como para quitarse la vida? ¿Será que más que un villano en realidad fue un simple peón, alguien cuyo papel en una elaborada puesta en escena estaba predeterminado? ¿Y si en realidad nunca estuvo en sus manos actuar de otra manera?

En términos generales, ésa es la reflexión que Loveness y Rebelka hacen en esta novela gráfica, y aunque se trata de una cuestión filosófica cuyo análisis podría ser muy extenso, Loveness elige usar un mínimo de diálogos y narración escrita, lo que además de dar espacio para lucir a Rebelka, resulta en un tono más íntimo para el relato, realizado en primera persona por su protagonista y aderezado con la ocasional cita de los evangelios tradicionales, o de una de las versiones gnósticas.

El arte de Rebelka también merece toda clase de elogios. El artista polaco es conocido por algunas portadas para el mercado estadounidense, sobre todo en el último par de años, pero se trata de un talento que vale la pena seguir de cerca. Su trazo tiene una engañosa simpleza que, combinada con una colorida pero “sucia” paleta, recuerda a los vitrales o al arte sacro medieval, lo que lo vuelve particularmente apropiado para esta historia.

No puedo elaborar más acerca de la historia porque arruinaría algunos de sus giros argumentales, así que sólo diré que se trata de una compleja historia contada con una simpleza asombrosa.

Conforme la historia se desarrolla nos va planteando muchas preguntas, pero no pretende responderlas de forma tajante ni busca llevarnos hasta una conclusión en particular, sino que invita al lector a reflexionar al respecto para sacar sus propias conclusiones, que me parece la mejor decisión.

Judas fue publicada por BOOM! Studios entre 2017 y 2018 como una miniserie de cuatro números, a los que siguió un tomo recopilatorio aparecido en el verano de 2018. El idioma ya no es impedimento para disfrutar de esta historia, pues a inicios de 2019 fue publicada en México por Panini Cómics en una bonita edición, y lo único que lamento es que por conflictos con mi calendario de trabajo no pude ser el traductor.

Emotiva, provocadora y complicada, Judas es una historia que trata sobre la traición, pero que también ahonda en temas como el perdón y la redención, aunque no siempre de la forma en que uno pudiera esperar, y fue una de mis lecturas favoritas de 2018.

sobre una versión previa publicada en La Covacha Mx

Friday, April 3, 2020

Murder Falcon, de Daniel Warren Johnson

La vida de Jake se cae a pedazos. Alguna vez un talentoso guitarrista de heavy metal, un problema personal lo hizo alejar a todos sus seres queridos. Ahora no tiene banda, novia, ni deseos de pensar en el futuro. Por si fuera poco, gigantescos monstruos se manifiestan por todo el mundo y amenazan con destruir a la humanidad. Tal vez sea el fin del mundo, pero a Jake no le importa.

Eso cambia cuando aparece en su vida Murder Falcon, un poderoso halcón antropomorfo que fue enviado desde un plano existencial conocido como The Heavy para ser el campeón de la humanidad y destruir al mal, representado por los monstruos antes mencionados.

Claro que para hacerlo necesita poder, y qué mejor forma de obtenerlo que de los poderosos riffs y solos de metal que Jake toca en su guitarra, los cuales le permiten desatar su furia contra las criaturas que buscan conquistar la Tierra.

Suena como una premisa un tanto demente, ¿cierto?

Pues en efecto, lo es, pero de una buena manera. Daniel Warren Johnson, creador de Extremity, la aclamada serie nominada al Eisner, regresa con una épica fantasía de rock y aventuras en la que el metal es la única fuerza capaz de impedir que los temibles y numerosos kaijus destruyan el mundo. Pero debajo de esa simple premisa hay además una historia humana y profundamente emotiva que incluso puede que algunos encuentren triste y conmovedora.

Murder Falcon es una miniserie de ocho números publicados entre 2018 y 2019 por Image Comics bajo el subsello Skybound, y el tomo recopilatorio con la serie completa está disponible desde julio de 2019. La historia y arte son obra del ya mencionado Daniel Warren Johnson, que hace equipo con Mike Spicer, su colaborador habitual en lo que respecta al color, y con el rotulista Russ Wooton, y juntos ofrecen una de las series más extrañas que haya visto en los últimos años.

La historia es simple y no se complica con argumentos rebuscados o giros innecesarios. Murder Falcon necesita que Jake toque para acumular energía y poder pelear por la humanidad, y juntos deben buscar y reunir a la vieja banda de Jake para invocar a otros avatares que les ayuden a salvar el mundo.

En la superficie se trata de una divertida historia de acción llena de espectaculares secuencias de pelea y monstruos temibles, y entre más pienso en lo que eso significa, más me convenzo de que en algún universo paralelo al nuestro debe existir una serie animada creada en los 1980 con esta misma premisa.

Lo primero que uno nota al leer este cómic es el arte y habilidad narrativa de Johnson. Desde los diseños del mundo, personajes y monstruos, muchos de los cuales harán las delicias de cualquier fan del metal, hasta su eficiente diseño de página, que combina espectaculares splashes llenos de energía con pequeñas viñetas que muestran las íntimas reacciones de sus personajes. El autor juega con la cantidad y disposición de las viñetas para manipular el ritmo de la historia que, en otra analogía con la música que la alimenta, por momentos se vuelve tan frenético que amenaza con dejarnos atrás.

El desarrollo de los personajes y la emotiva revelación de lo que llevó a Jake a apartarse de todo son ejecutados con maestría por Johnson, de una forma que hace evidente que la historia se alimenta de vivencias personales. Más allá de la rimbombante trama principal, en el fondo esta historia trata sobre cómo lidiar con los demonios personales y el impacto de estos en tu vida, trabajo o arte. Es un relato acerca de crecer como persona, de creer en ti mismo y en tu trabajo, y de aprender a confiar en quienes te rodean.


Murder Falcon es una épica historia de rock y monstruos que también trata sobre amor y amistad, dolor y pérdida, miedo y aislamiento, pero sobre todo, sobre el poder que la música y el arte pueden tener en nuestras vidas. Puede que la premisa no les resulte atractiva, sobre todo si nunca han sido fans del metal o las películas de kaijus, pero se trata de una de esas obras que te toman por sorpresa y se ganan tu admiración, así que si pueden echarle mano, se las recomiendo ampliamente.


Tuesday, January 8, 2019

Next Men, de John Byrne

John Byrne es un autor que suele estar en el centro de la polémica, y aunque hace cierto tiempo que no produce un cómic memorable, es imposible negar o ignorar la importancia e influencia de su trabajo pasado.

A finales de los 1970, Byrne se convirtió en una de las máximas estrellas del medio gracias a su trabajo en Uncanny X-Men, donde sustituyó a Dave Cockrum como artista regular de la serie. Junto a Chris Claremont ayudó a crear una de las franquicias más importantes del medio, y fueron responsables de algunas de las mejores historias en el género de superhéroes, como The Dark Phoenix Saga o Days of Future Past. Tras abandonar los X-Men por diferencias creativas con Claremont, Byrne se hizo cargo de escribir y dibujar la serie de Fantastic Four por unos años en la que a la fecha es reconocida como una de las etapas más brillantes de ese título.

Al concluir su etapa al frente de los FF, Byrne trabajó en prácticamente todos los títulos importantes (y otros no tanto) de Marvel y DC, y fue elegido como el encargado de relanzar a Superman luego del reboot que DC hizo en toda su línea tras la Crisis en las Tierras Infinitas. Opinionado y testarudo, Byrne siempre ha tenido diferencias con editores y colaboradores en ambas editoriales, por lo que no es sorpresa que a principios de los 90 buscase otra alternativa para publicar su trabajo.

Tras un fallido intento de cocrear junto con Stan Lee el Universo Marvel del futuro (lo que eventualmente derivó en la creación del Universo Marvel 2099), Byrne tomó algunos de sus conceptos y los empacó en una novela gráfica de 64 páginas titulada 2112, la cual propuso para su publicación en Dark Horse Comics.

La novela fue publicada y dio pie al siguiente proyecto de Byrne, los Next Men, serie para la que 2112 era a la vez precuela y secuela. Al principio los NM aparecieron en segmentos de ocho páginas dentro de la antología Dark Horse Comics Presents. Estos segmentos fueron más tarde publicados como el número 0 de la serie regular.

La historia se mueve entre los géneros de ciencia ficción y superhéroes, con un marcado énfasis en las implicaciones de la existencia de seres con capacidades superhumanas en un mundo realista. Un proyecto secreto del gobierno norteamericano conocido como Project Next Men (Proyecto Próximos Hombres) ha trabajado durante décadas con embriones con la intención de llevarlos al límite de la evolución y crear metahumanos con habilidades especiales. Criados en un entorno virtual, estos seres sufren un tremendo shock cuando accidentalmente son liberados en un mundo que no está listo para ellos.

Por desgracia no puedo comentar mucho de la historia sin revelar demasiado de la misma, y prefiero no soltar spoilers que puedan arruinar la experiencia a potenciales nuevos lectores de la serie. Baste con decir que Byrne explora los efectos de habilidades sobrehumanas en un cuerpo que no fue diseñado para trabajar de manera diferente.

El título completo de la serie es John Byrne’s Next Men tanto por el ego del autor como por una preocupación legal. Alguna vez comentó que Marvel le envió una carta de “Cease and Desist” para pedirle que cambiase el título de su cómic, pues era demasiado parecido a X-Men. La respuesta de Byrne fue que su título era John Byrne’s Next Men y que no creía que hubiera forma de que alguien pudiera confundirlo con Uncanny X-Men. También resulta curioso que el origen de la serie fue una historia que originalmente realizó con Marvel en mente, pues algunos de los conceptos y personajes de los Next Men derivan de Freaks, proyecto que le ofreció a DC Comics pero cuya venta tampoco se concretó.

En años recientes retomó la serie en IDW, que también publicó algunas reimpresiones de la serie original, pero pese a algunos destellos de brillantez no logró capturar el nivel de aquellos primeros años. Es una lástima que la serie no haya logrado hallar un mejor nicho en el mercado. Muchos atribuyen a ello la creciente amargura de Byrne hacia el medio y en particular hacia el “mainstream”, representado por Marvel y DC.

John Byrne’s Next Men no es una serie perfecta, pero es muy probable que sea el último gran trabajo de Byrne, y al menos su primera encarnación es una lectura que debiera ser imprescindible para los aficionados al género de superhéroes y a la ciencia ficción. Por cierto, como detalle curioso, Hellboy, popular creación de Mike Mignola, hizo su debut oficial en esta serie, unos meses antes de que apareciera el primer número de su propio título.


JOHN BYRNE'S NEXT MEN
Historia y arte: John Byrne
Portadas: John Byrne / John Byrne & Gary Cody

Editorial: Dark Horse Comics/Legend, IDW Publishing
Fecha de publicación: 1991-1995, 2010-2011.
Formato original: 31 números en formato estándar de 32 páginas a color.
Colecciones: 6 tomos de Dark Horse que recopilan los 31 números de la serie original, y versiones de dos y tres volúmenes en pasta blanda y dura que incluyen tanto la serie de DH como la de IDW.


sobre una versión previa publicada en Comicverso

Monday, January 30, 2017

Sleeper, de Ed Brubaker y Sean Phillips

sobre una versión previa publicada en Comicverso

El equipo de Ed Brubaker y Sean Phillips es garantía de calidad en todo lo que hacen juntos, y Sleeper fue una de sus primeras colaboraciones.

La trama tiene lugar en el Universo WildStorm, y aunque conocer su continuidad o a algunos de los personajes que aparecen en esta historia puede enriquecer la lectura, estar familiarizado con ello no es requisito. El Universo WildStorm estaba formado mayormente por títulos de superhéroes, pero Sleeper tomó elementos de ese género y los mezcló con crimen, espionaje e intriga para crear uno de los títulos más interesantes de los últimos tiempos.

Holden Carver era un agente de la organización de espionaje y contraespionaje International Operations (IO), quien adquirió poderes mientras rescataba un artefacto de origen extraterrestre. No puede sentir dolor y tiene un acelerado factor de curación, además de que el dolor que no siente se almacena y acumula en su cuerpo, y puede infligirlo a quienquiera que toca.

Ahora Holden es un desertor que forma parte de la organización criminal más peligrosa del mundo, que es dirigida por TAO, villano introducido por Alan Moore en las páginas de WildC.A.T.s. Al menos es lo que todo mundo cree, porque en realidad Holden tiene cuatro años en la misión más complicada de su carrera. Por órdenes directas de John Lynch, director de IO, Holden se infiltró en la organización de TAO, pero en el punto crítico de su misión, cuando estaba a punto de abortar, surgió una complicación que ni él ni Lynch contemplaban.

El director fue víctima de un atentado y está en coma, por lo que no nadie sabe que Holden es un doble agente, así que no puede esperar ayuda, pues todas las agencias en el mundo lo tienen en su lista de los más buscados. Aislado del mundo y rodeado por algunos de los seres más peligrosos del mundo, Holden no tiene más remedio que quedarse donde está y seguir escalando puestos en la organización de TAO.


Brubaker y Phillips hacen gala de una genial mezcla de creatividad y humor negro en el desarrollo de sus personajes. Por ejemplo, Miss Misery, interés romántico de Holden, marca un giro para el rol de femme fatale, pues se trata de una mujer para quien cometer actos inmorales o de maldad es cuestión de vida o muerte, pues sus poderes y salud dependen de ello.

Genocide Jones, compañero y amigo de Holden, es un amoral matón que disfruta matar y hacer sufrir a otros en el proceso, y suele vérsele usando su playera favorita, que al frente muestra una leyenda que anuncia su trabajo: ‘Control de Población’. También es recurrente mostrar escenas en que los personajes menores se entretienen contándose el origen de sus poderes, lo que se convierte en una colección de grotescas historias dignas de una discusión aparte.

La historia está narrada en primera persona desde el punto de vista de Holden, así que la relación que tiene con el resto de los personajes, TAO incluido, ayuda a dar un toque realista al fantástico bajo mundo criminal en que se desenvuelve el protagonista, que se ve forzado a pensar en la naturaleza del bien y el mal al notar que no existe mayor diferencia entre trabajar para Lynch en IO, o hacerlo para TAO.


Sleeper fue recopilada en cuatro tomos de pasta blanda, cada uno con seis números de la serie, que originalmente se dividió en dos “temporadas” de 12 números cada una. Más adelante apareció una edición de dos tomos con 12 números cada uno, y finalmente un tomo Omnibus de pasta dura con la historia completa, incluyendo además la miniserie “precuela” Point Blank, escrita por Brubaker e ilustrada por Colin Wilson, en la que se reintroduce a TAO y se muestra el atentado contra John Lynch.

El omnibus incluye además del especial Coup D’Etat: Sleeper, parte de un crossover entre varios títulos de WildStorm que apareció entre ambas temporadas pero cuyas consecuencias se ven en las páginas de The Authority y no en las de Sleeper.

Si han leído cualquier trabajo de Ed Brubaker, ya sea con Phillips o con algún otro artista, pueden hacerse una idea del nivel de calidad que es la constante en su trabajo. Recuerdo que cuando apareció el primer número de Sleeper, el escritor se sentía tan seguro de su trabajo que anunció una promoción de “satisfacción garantizada o la devolución de su dinero”, y se comprometió a reembolsar el costo de la revista a cualquier lector que la hubiese comprado y no le gustara.


A más de 10 años de publicada y tras dos fallidos intentos por llevarla al cine, Sleeper se mantiene como una excelente lectura para casi cualquier lector, ya sea que disfrute de las historias de superhéroes o prefiera explorar otros géneros. Ampliamente recomendada.

SLEEPER
Historia: Ed Brubaker
Arte y portadas: Sean Phillips
Color: Tony Aviña, Alex Sinclair, James Sinclair & Wildstorm FX
Editorial: DC Comics/WildStorm-Vertigo
Fecha de publicación: 2003-2005.
Edición en 4 tomos recopilatorios de pasta blanda, 2003-2005.
Edición en 2 tomos de pasta blanda, 2009.
Edición Omnibus en un solo tomo de pasta dura, 2013.

Monday, October 10, 2016

We3, de Grant Morrison y Frank Quitely

Grant Morrison es uno de los escritores más polémicos que jamás hayan trabajado en cómics, pues a pesar de contar con un volumen y calidad de obra que lo ubican como una verdadera leyenda del medio, alguien que ha revolucionado la forma de contar historias más de una vez, suele confundir a propios y extraños con algunas de sus ideas más inusuales.

Uno de sus colaboradores más frecuentes a lo largo de las últimas dos décadas es el artista británico Frank Quitely, que también cuenta con una prolífica y galardonada carrera, y si por separado ambos pueden presumir carreras llenas de grandes logros y excelentes cómics, al trabajar juntos se convierten en uno de esos contados equipos creativos que representan una garantía de calidad.

Monday, May 16, 2016

The Wizard's Tale, de Kurt Busiek y David T. Wenzel

Kurt Busiek es uno de los escritores más reconocidos y respetados en el medio comiquero. Además de su trabajo de alto perfil que todo mundo conoce (Marvels, The Avengers, Superman, Astro City), Busiek también ha escrito historias casi desconocidas pero igualmente buenas, como Shockrockets, Regulators, Arrowsmith, o The Wizard's Tale. Y ésta última es nuestra recomendación de turno.

La fantasía es uno de los géneros más populares en la ficción, y esto incluye a los cómics, medio en que obras como Elfquest, de Richard y Wendy Pini; A Distant Soil, de Colleen Doran; Bone, de Jeff Smith; The Sandman y The Books of Magic, de Neil Gaiman; o Fables, de Bill Willingham, han sido muy populares en su momento, y en la actualidad hay títulos tan buenos como Rat Queens, Nimona, o The Wicked + The Divine.

Monday, April 18, 2016

Whiteout, de Greg Rucka y Steve Lieber.

sobre una versión previa publicada en Comicverso

El nombre de Greg Rucka debe ser familiar para casi cualquier lector de cómics que siga títulos de Marvel o DC, y para quienes gustan que sus historietas se mantengan libres de capas o spandex, es probable que conozcan su trabajo por títulos como Queen & Country, publicada por Oni Press, o Lazarus, aún en progreso bajo el sello Image, pero me parece que no muchos ubican la serie que marcó su debut en el medio de la narrativa visual: Whiteout.


En 1998 Rucka gozaba de cierto prestigio como novelista gracias al éxito de sus novelas Keeper y Finder, protagonizadas por Atticus Kodiak, un guardaespaldas profesional. Joe Nozemack y Bob Schreck, cabezas de la naciente Oni Press, se encargaron de ultimar los detalles y poner a Rucka en contacto con Steve Lieber, artista entonces conocido por su trabajo en Hawkman, en la serie post-Zero Hour, y de reclutar la ayuda de algunos amigos famosos para las portadas de la serie. Éste fue el resultado de esa colaboración.

Whiteout es una palabra usada en inglés para referirse a las condiciones de poca o nula visibilidad que existen durante una tormenta de nieve y que no implican oscuridad, cuando todo se e blanco, y en cierto sentido es un término que se usa en oposición a blackout, que se utiliza para denominar la oscuridad absoluta que se da durante un apagón, cuando todo se ve negro.

Carrie Stetko es una alguacil de los Estados Unidos (US Marshall) caída en desgracia por alguna razón que no nos explican, pero lo bastante grave como para asignarla a servir con el staff de la estación polar norteamericana McMurdo, en la Antártida. Ahora Carrie está por convertirse en el primer oficial en investigar un homicidio en ese helado continente.


El caso tiene sus pros y sus contras. A favor que, aparte del personal de la estación, hay un reducido número de posibles sospechosos. En contra, que una tormenta ha creado las condiciones de nula visibilidad ya mencionada, que además provoca interferencia en las comunicaciones, por lo que Carrie está imposibilitada de solicitar apoyo.

Entra en escena Lilly Sharpe, una oficial asignada a la estación polar británica, ubicada a algunos kilómetros de McMurdo, que se convierte en el único soporte para Carrie en la búsqueda del asesino. El problema es que todo indica que Sharpe es en realidad una espía del Servicio Secreto británico, y Carrie no sabe si puede confiar en ella.

Lieber, relativamente poco conocido en aquel entonces, se convirtió en una revelación por su talento y capacidad para recrear el inhóspito ambiente de la Antártida. Sus personajes también son muestra de su capacidad y versatilidad, pues consigue dotar a cada uno de una identidad visual propia, incluso con las limitaciones impuestas el que la serie sea en blanco y negro y que todos sus personajes estén completamente envueltos en gruesas capas de ropa.


Rucka tiene una reputación por escribir personajes bien definidos, y el elenco de Whiteout no es la excepción. Con sólo diálogos Rucka crea un grupo de personajes interesantes y complejos, al tiempo que desarrolla la atmósfera de la serie. Carrie y Lilly son un inusual equipo de detectives en una carrera contra el reloj, pues intentan descubrir al asesino antes de que pueda asesinar a todos en McMurdo. La caracterización de ambas mujeres es impecable, convirtiéndolas en dos personajes de carácter fuerte y con personalidad propia sin caer en el uso de clichés para personajes femeninos fuertes.

Durante años se habló de que Reese Weatherspoon había adquirido los derechos para llevar la historia al cine como productora y protagonista, pero la versión se diluyó al correr del tiempo. Joel Silver, productor de cintas como The Matrix o Superman Returns, firmó un acuerdo para producir 15 películas de bajo presupuesto (en Hollywood eso significa en un rango de entre 10 y 40 millones de dólares) en seis años, y la primera fue Whiteout, realizada por Dark Castle Entertainment, compañía de Silver, y con Kate Beckinsale en el papel protagónico.

Tristemente la historia se alejó drásticamente del material de origen, así que la única recomendación que puedo hacer al respecto es que la eviten como la peste, y si ya la vieron, que no permitan que esa mala experiencia les provoque recelo o algún prejuicio en contra de este excelente cómic.


WHITEOUT
Escritor: Greg Rucka
Artista: Steve Lieber

Editorial: Oni Press, Estados Unidos, 1998.

Formato original: 4 números formato estándar de 32 páginas, blanco y negro.
Portadas de la miniserie: Matt Wagner, Mike Mignola, Dave Gibbons, Steve Lieber.

Colecciones: TPB tamaño estándar, 1999. TPB Definitive Edition (15x22.5 cm), 2007.
Portada TPB primera edición: Frank Miller
Portada TPB Definitive Edition: Steve Lieber


Monday, March 7, 2016

The Sandman, de Neil Gaiman y varios artistas

Durante la segunda mitad de los años ochenta, la industria comiquera estadounidense vivió su propia invasión británica cuando un grupo de jóvenes escritores siguió los pasos de Alan Moore para aventurarse a trabajar de este lado del Atlántico. Uno de ellos fue Neil Gaiman.


Después de relevar a Moore en la aclamada Miracleman, Gaiman halló trabajo en DC Comics escribiendo la miniserie Black Orchid, donde colaboró con su amigo y compatriota Dave McKean y en la que presentaban una versión actualizada de un viejo personaje olvidado de la compañía. Originalmente habría ahí una aparición de Sandman, un héroe creado por Jack Kirby a inicios de los sesenta. Al final el personaje no apareció, pero Gaiman empezó a idear formas de usarlo en otra historia.

Meses después de la publicación de Black Orchid, su editora, Karen Berger, pidió a Gaiman preparar una nueva serie de The Sandman, con la única condición de que fuese un personaje totalmente nuevo. Gaiman empezó a trabajar y él mismo dibujó algunos bocetos de personajes antes de solicitar la ayuda de McKean. Tras presentar a Berger los bocetos y el tratamiento de lo que serían los primeros ocho números de la serie, ella sugirió a Sam Kieth como dibujante del proyecto.


El primer número apareció en noviembre de 1988, con fecha de portada de enero del '89. La serie era fácil de identificar en los stands gracias al distintivo diseño de portadas de Dave McKean. Luego de sólo tres números, Kieth renunció, argumentando que no era lo bastante bueno como para cargar con la responsabilidad de ilustrar un título tan bueno y revolucionario como The Sandman (ridículo, pues es uno de los ilustradores más talentosos e innovadores que el medio ha visto en mucho tiempo).

Lo reemplazó Mike Dringerberg, quien fuera su entintador en esos primeros números. Desde entonces varios dibujantes fueron los responsables de ilustrar el título, algunos por varios números y otros por uno solo y a veces incluso en apenas unas páginas, pues muchas veces eran elegidos por el propio Gaiman para ilustrar alguna historia o secuencia en particular.


A lo largo de la historia conocemos a una familia de inmortales, los Endless, que puede traducirse como Interminables o Infinitos, personificaciones de siete aspectos de la vida del ser humano: Destino, Muerte, Sueño, Deseo, Destrucción, Delirio y Desesperación. El Sandman a que se refiere el título de la serie es Morfeo, el Señor de los Sueños.

En 1917 Roderick Burguess, mago y ocultista británico, realizó un ritual con el que pretendía invocar y capturar a la Muerte, pero falló y en su lugar atrapó a Morfeo. Burguess lo mantuvo prisionero en una esfera de cristal protegida por símbolos mágicos mientras intentaba negociar en busca de algún beneficio, pero no obtuvo siquiera una palabra de él. A la muerte de Burguess, su hijo Alex heredó sus propiedades, incluida la prisión de Morfeo.


Cuando por fin un guardia se quedó dormido en su presencia, pudo liberarse tras 70 años en cautiverio. Lo que siguió fue la búsqueda de los objetos que le quitaron al atraparlo, y al recuperarlos volvió a su reino, The Dreaming, para reconstruirlo y retomar sus obligaciones. El resto de la serie sigue las relaciones de Morfeo con sus hermanos y con otros inmortales, las intrigas entre ellos, y la forma en que se relacionan con la humanidad.

Uno de los aspectos más curiosos de la serie es la facilidad con la que el personaje principal queda en apariencia relegado a segundo plano para permitir que alguien más tome el protagonismo de la historia. Aunque se pueden hallar arcos argumentales completos dentro de la serie, está construida de modo que cada historia forma parte de una historia más grande planeada desde el principio.


la saga de Morfeo y su familia es una épica de intriga lo bastante interesante como para mantener al lector interesado a lo largo de la serie, pero Gaiman no se conformó con eso, sino que entretejió una narrativa en varias capas en las que juega con elementos mitológicos de varias culturas del mundo al tiempo que explora diversos temas sobre la condición humana.

The Sandman fue el primer y único cómic en ganar el Premio Mundial de Fantasía gracias a la historia Sueño de una Noche de Verano, publicada en el número 15 de la serie. Tras recibir el premio como mejor historia corta en 1991, las reglas se modificaron para restringir la participación de cómics en esa categoría. A lo largo de su publicación la serie ganó 16 Premios Eisner, incluidos tres por Mejor Serie Continua, cuatro a Mejor Escritor, y siete al Mejor Rotulista (Todd Klein, que ganó los siete años en que se publicó la serie).


Los diez volúmenes que recogen la serie en su totalidad están permanentemente en prensas y es fácil encontrarlos tanto en tiendas especializadas como en librerías en una amplia variedad de formatos. The Sandman es considerada como uno de los trabajos más importantes para lograr la apertura del medio hacia el mainstream y cimentar la presencia de cómics y novelas gráficas en librerías tradicionales.

Su popularidad ha generado diversos proyectos derivados, tanto en prosa como en cómic, y tal vez comente algunos en futuras entregas de esta columna. El más reciente fue la miniserie The Sandman Overture, que cronológicamente ocurre antes de los sucesos narrados en el primer número de la serie, por lo que se le podría considerar como una precuela, pero cumple además la función de epílogo para la historia.


Durante años se ha hablado del interés por adaptar la serie al cine, pero los guiones que han aparecido en línea de tiempo en tiempo son bastante malos y es comprensible e incluso se agradece que ninguno se haya concretado. El más reciente intento iba a ser producido, dirigido e interpretado por Joseph Gordon Levitt, y el propio Gaiman ya se había involucrado, pero los constantes cambios de políticas en el estudio llevaron al actor a retirarse del proyecto hace unos días, por lo que el futuro de la adaptación es incierto.

Si alguna vez se han preguntado sobre el potencial del cómic como medio para contar historias que van más allá de simples aventuras o del género de superhéroes, The Sandman es uno de los más claros ejemplos de lo que el arte secuencial puede llegar a ser.


THE SANDMAN
Historia: Neil Gaiman
Arte: Sam Kieth, Mike Dringenberg, Malcolm Jones III, Kelley Jones, Jill Thompson, Bryan Talbot, Mike Allred, Shawn McManus, Marc Hempel, Michael Zulli, Charles Vess y otros.
Portadas: Dave McKean

Editorial: DC Comics/Vertigo
Fecha de publicación: 1988-1996
Formato: 75 números en formato estándar de 32 páginas además de varios especiales y miniseries.
Colecciones: 10 tomos en pastas blanda o dura; cuatro volúmenes edición Absolute de pasta dura en gran tamaño y con caja deslizable; dos tomos ómnibus de pasta dura.


sobre una versión previa publicada en Comicverso

Monday, February 29, 2016

Planetary, de Warren Ellis y John Cassaday

sobre una versión previa publicada en Comicverso

Pocos escritores han tenido tanto impacto en el cómic norteamericano como Warren Ellis a fines del siglo pasado. Heredero de una tradición de autores británicos llegados para revitalizar el medio estadounidense, Ellis osciló durante años entre cómics de superhéroes y otros géneros, desde horror y temas maduros hasta ciencia ficción, años antes de probar suerte con creaciones propias.


Con tal diversidad de obra, resulta apropiado que fuese el responsable de crear algo como Planetary, serie que mezcla las distintas facetas de su trabajo en algo nuevo y de gran impacto. Para 1998 Ellis tenía ya un fiel grupo de seguidores, y su reputación le daba cierta libertad para elegir con quién trabajar y dónde publicar. Wildstorm, compañía propiedad de Jim Lee, se caracterizaba por tener los mejores sueldos en la industria, ofrecía libertad creativa a sus colaboradores y contaba con extraordinarios coloristas, por lo que resultó ideal para tan ambicioso proyecto.

El elegido para ilustrar la serie fue John Cassaday, dibujante con apenas un par de años en la industria pero con una creciente reputación gracias a su trabajo en miniseries y proyectos unitarios para Marvel, DC y Dark Horse, y cuyo trabajo más conocido hasta entonces era el western Desperadoes, escrito por Jeff Mariotte y publicado por la misma Wildstorm. Su trabajo fue complementado por el color de Laura DePuy (hoy Laura Martin) y David Baron.

Planetary cuenta la historia de la organización del mismo nombre, cuyos miembros son descritos como “arqueólogos de lo imposible”.

La misión de Planetary es investigar y revelar la historia secreta del siglo XX, para lo que requiere la participación de un peculiar equipo de campo, formado por Jakita Warner, Drummer, y el misterioso personaje reclutado en el primer número, Elijah Snow.

Todos ellos poseen habilidades sobrehumanas que les permiten realizar acciones que otros no podrían siquiera imaginar. La historia se desarrolla dentro del Universo Wildstorm, en el cual existen gran variedad de superhéroes tradicionales, muchos de ellos creados como homenaje o respuesta a personajes de Marvel y DC, lo que lo convierte en escenario ideal para algunas de las historias de Ellis. Sin embargo, el autor no se limita a utilizar los personajes existentes en dicho universo, sino que añade nuevos mitos a ese panteón, enriqueciéndolo de forma notable.

Los misterios investigados por Planetary muestran situaciones familiares para el lector y hacen referencia a temas populares: un cuartel secreto de superhéroes oculto en el interior de una montaña; una isla llena con los restos de monstruos gigantes; una nave interdimensional que naufragó en nuestro planeta; un laboratorio en el desierto que creó toda clase de monstruos y aberraciones; fantasmas, conspiraciones, y curiosidades por el estilo.

Existe una organización opuesta a Planetary, un grupo conocido como “Los 4”, cuya misión es acaparar y encubrir la misma clase de secretos que Planetary busca revelar, y comienza a develarse el misterio tras el reclutamiento de Snow. Poco a poco descubrimos el pasado de este personaje, relacionado de manera directa con el origen de Planetary y la rivalidad con Los 4. Ésta es una clara referencia a los Cuatro Fantásticos, quizás los más famosos y populares exploradores de la historia del cómic, pero Ellis los interpreta de forma radicalmente diferente, lo que es una declaración de principios para Planetary: éste cómic no es como los que acostumbras leer.

En sus páginas el autor construye un mundo que, al tiempo que desarrolla su propia mitología, revela la estructura tras las historias con las que crecimos, convirtiéndose en un ambicioso proyecto revisionista de la ficción popular contemporánea. Lo que separa a Planetary de otros cómics revisionistas es que la mayoría se limitan al género de superhéroes, pero Ellis hace una deconstrucción de la ficción popular del siglo XX en todas sus facetas, desde los pulps hasta el cine y la televisión, pasando por los cómics y la literatura fantástica. El resultado es un fascinante mosaico de temas que han dominado el entretenimiento durante décadas, analizándolos al tiempo que se suma a los mismos.

Planetary es una carta de amor a la narrativa fantástica del siglo XX escrita por una de sus voces más singulares. En sus páginas Ellis comparte algunas de sus influencias narrativas al tiempo que las canaliza para crear una historia nueva y original, demostrando que no es necesario inventar el hilo negro para expandir los alcances de la ficción popular, pues es posible asimilar lo que vino antes y construir sobre ello.


Sería difícil tratar de situar la serie dentro de un género narrativo, pues a pesar de que tiene elementos de misterio y busca resolver preguntas con la lógica como herramienta para revelar la respuesta, Planetary no tiene una estructura tan rígida, y la solución a las preguntas que plantea suele generar nuevas interrogantes, creando misterios dentro de los misterios y acercándose a lo que conocemos como metaficción. Planetary trasciende cualquier intento de clasificación, convirtiéndose en un auténtico enigma narrativo.

Concebida en principio como una serie de 24 números bimestrales, al final contó con 27 números y tres especiales, todo ello publicado en poco más de una década. Problemas de salud y compromisos de los autores alteraron el plan original, e incluso hubo una suspensión absoluta por poco más de dos años. Que la serie pudiese mantener el interés de su audiencia bajo esas condiciones es testamento del impacto que tuvo en sus lectores.

El número 1 salió a la venta en febrero de 1999, aunque meses antes hubo un inserto con una historia de 8 páginas en otras dos series de Wildstorm, mientras que el número 27 apareció en octubre del 2009. La totalidad de la serie ha sido recopilada en diferentes formatos, lo que hace relativamente fácil conseguir una copia.

Planetary es lectura obligada para cualquier aficionado a la ficción contemporánea, y todo mundo debería darse el tiempo para leer esta importante serie. Les garantizo que no se arrepentirán.

PLANETARY
Escritor: Warren Ellis
Artista: John Cassaday
Color: Laura Depuy (Laura Martin), David Baron

Editorial: DC Comics/Wildstorm Entertainment
Fecha de publicación: 1999 - 2007


Tuesday, February 16, 2016

The Ballad of Halo Jones, de Alan Moore e Ian Gibson

Desde hace varias décadas, el británico Alan Moore es uno de los escritores más respetados en el medio del cómic a ambos lados del Atlántico.

Casi cuatro décadas produciendo historias de calidad en el arte secuencial lo elevan al nivel de leyenda viviente, y aunque es más conocido por su trabajo en América con obras seminales como Watchmen, Swamp Thing y un par de memorables historias de Superman, antes de eso se hizo de nombre en el Reino Unido, sobre todo gracias a sus historias de ciencia ficción publicadas en varias revistas de antología.