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Tuesday, May 19, 2020

Scene of the Crime, de Brubaker, Lark y Phillips

Versiones previas aparecieron en Comicverso y La Covacha Mx

A estas alturas todo lector de cómics sabe quién es Ed Brubaker. Para DC Comics trabajó en series como Catwoman (con Darwyn Cooke), Batman o Gotham Central (con Greg Rucka, Steve Lieber y Michael Lark), y en Marvel tuvo un exitoso paso por títulos como Daredevil, Captain America, The Immortal Iron Fist y The Winter Soldier. Su trabajo en Wildstorm es menos conocido, pero incluye las excelentes Point Blank y Sleeper.


En los últimos años Brubaker ha enfocado toda su energía a trabajar en cómics de su propiedad, y podemos mencionar Criminal, Velvet, Fatale, Kill or Be Killed y The Fade Out, creados en colaboración con artistas como Sean Phillips y Steve Epting, que están entre los mejores cómics producidos en los últimos veinte años. Su más reciente lanzamiento, Friday, creado junto a Marcos Martín y distribuido en formato digital a través de Panel Syndicate, pinta para ser otro clásico instantáneo.

Pero si nos remontamos al pasado, hay muchas otras joyas que podemos rescatar de su amplia bibliografía. Por ejemplo, a finales de los noventa, tras haber participado en múltiples antologías para sellos independientes y hacerse de cierto nombre gracias a historias como Lowlife (dibujada por él mismo), An Accidental Death, y The Fall, Brubaker llegó al sello Vertigo, que habría de servirle como puerta de acceso a DC Comics.

Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight marcó además la primera vez que Brubaker colaboró con los artistas Michael Lark, uno de los dibujantes de Gotham Central y de su etapa en Daredevil, y Sean Phillips, su colaborador más frecuente, además de cocreador y copropietario de Criminal, Incognito, Fatale, The Fade Out y Kill or Be Killed, quien se encargó de entintar esta miniserie de cuatro números a partir de la segunda entrega.

El protagonista de la historia es Jack Herriman, un detective privado que, pese a vivir en el presente y ser demasiado joven como para emular a los protagonistas de las novelas de Mickey Spillane, Raymond Chandler o Dashiel Hammett, se ve envuelto en una trama que recuerda a aquellos relatos. Herriman es un personaje complejo y de tendencias autodestructivas, un ex-alcohólico y ex-drogadicto de carácter muy impulsivo.

Como detective, Jack es un profesional que conoce sus limitaciones, por lo que evita involucrarse en peleas siempre que es posible. De hecho, parece no sentirse cómodo con ninguna forma de violencia, pues a diferencia de muchos de los ficticios detectives pasados o presentes, no le gustan las armas de fuego ni nada que tenga que ver con ellas, probablemente como resultado de la relación con su padre, que era policía.

Debido a los frecuentes problemas con su padre, el joven Jack dejó su casa y fue criado por su tío, Knut Herriman, un fotógrafo forense retirado que es además una celebridad local. En la actualidad su trabajo es exhibido en una galería de arte cuyo nombre hace honor al lugar donde Knut capturó la mayoría de las imágenes que lo hicieron famoso: "La escena del crimen", y muchos de sus contactos son ahora el principal apoyo de Jack.

En Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight, Jack es contratado por una mujer para investigar la desaparición de su hermana menor. El caso no parece presentar complicaciones pues todo apunta a que se trata sólo de una secta que manipula a jóvenes confundidos para obtener dinero de sus familias. Pero las cosas son más complejas de lo que pensaba y en vez de investigar una simple desaparición, Jack se sorprende trabajando en un caso de homicidio.

No quiero contar mucho de la historia, pues los giros argumentales son parte integral del género negro y todo mundo merece la oportunidad de experimentarlos de primera mano. El manejo de diálogos de Brubaker siempre ha sido una de sus fortalezas, y aquí se muestra en gran forma al construir personajes complejos y creíbles a partir de pequeños momentos, y enriqueciéndolos con las relaciones que crea entre ellos.

El rico elenco de personajes secundarios de Scene of the Crime incluye al mencionado Knut Herriman y a Molly, su eterna prometida; a Paul Raymonds, ex-compañero del difunto padre de Jack en la policía; y a Steve Ellington, otro investigador privado, amigo de Jack, quien es fanático del cine y las novelas noir, y lo manifiesta desde su propia apariencia, emulando a sus héroes ficticios, sombrero incluido.

El arte de Michael Lark, con su trazo limpio y un pesado pero eficiente uso de sombras, resulta el complemento ideal para el oscuro pero íntimo relato creado por Brubaker. El mismo Lark entintó el primer número, pero el arte se beneficia con las tintas de Phillips en el resto de la historia, pues añade texturas y le da otra dimensión a las expresiones faciales. La limpia narrativa que surge de la combinación hace muy agradable la lectura de esta serie.

El hecho de que la miniserie tuviera un subtítulo, además de la historia corta aparecida en un especial de Vertigo, parecen indicar que la intención era que la serie fuese regular o al menos una serie de miniseries, lo que era una gran idea, pues tanto Jack como los otros personajes tienen potencial para explorar más misterios a su lado, pero por desgracia eso no sucedió.

La serie fue recopilada en un tomo de pasta blanda en el 2000, también bajo el sello Vertigo, pero hoy día resulta complicado encontrar ejemplares tanto de los números sueltos como de ese tomo recopilatorio. Por fortuna, una vez que Brubaker recuperó los derechos de la obra, en 2012 apareció una nueva edición de lujo en pasta dura, con mayor tamaño y material adicional, la cual fue publicada por Image Comics.

Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight es una gran historia de crimen y misterio que muestra que la calidad a la que Brubaker nos tiene acostumbrados ya era una marca de su trabajo desde hace más de veinte años. Ojalá que la buena recepción que tuvo la más reciente edición hubiera servido como aliciente para la creación de más historias protagonizadas por Jack Herriman, pero parece que no fue así. Habrá que mantener las esperanzas de que suceda algún día.


Tuesday, January 8, 2019

Next Men, de John Byrne

John Byrne es un autor que suele estar en el centro de la polémica, y aunque hace cierto tiempo que no produce un cómic memorable, es imposible negar o ignorar la importancia e influencia de su trabajo pasado.

A finales de los 1970, Byrne se convirtió en una de las máximas estrellas del medio gracias a su trabajo en Uncanny X-Men, donde sustituyó a Dave Cockrum como artista regular de la serie. Junto a Chris Claremont ayudó a crear una de las franquicias más importantes del medio, y fueron responsables de algunas de las mejores historias en el género de superhéroes, como The Dark Phoenix Saga o Days of Future Past. Tras abandonar los X-Men por diferencias creativas con Claremont, Byrne se hizo cargo de escribir y dibujar la serie de Fantastic Four por unos años en la que a la fecha es reconocida como una de las etapas más brillantes de ese título.

Al concluir su etapa al frente de los FF, Byrne trabajó en prácticamente todos los títulos importantes (y otros no tanto) de Marvel y DC, y fue elegido como el encargado de relanzar a Superman luego del reboot que DC hizo en toda su línea tras la Crisis en las Tierras Infinitas. Opinionado y testarudo, Byrne siempre ha tenido diferencias con editores y colaboradores en ambas editoriales, por lo que no es sorpresa que a principios de los 90 buscase otra alternativa para publicar su trabajo.

Tras un fallido intento de cocrear junto con Stan Lee el Universo Marvel del futuro (lo que eventualmente derivó en la creación del Universo Marvel 2099), Byrne tomó algunos de sus conceptos y los empacó en una novela gráfica de 64 páginas titulada 2112, la cual propuso para su publicación en Dark Horse Comics.

La novela fue publicada y dio pie al siguiente proyecto de Byrne, los Next Men, serie para la que 2112 era a la vez precuela y secuela. Al principio los NM aparecieron en segmentos de ocho páginas dentro de la antología Dark Horse Comics Presents. Estos segmentos fueron más tarde publicados como el número 0 de la serie regular.

La historia se mueve entre los géneros de ciencia ficción y superhéroes, con un marcado énfasis en las implicaciones de la existencia de seres con capacidades superhumanas en un mundo realista. Un proyecto secreto del gobierno norteamericano conocido como Project Next Men (Proyecto Próximos Hombres) ha trabajado durante décadas con embriones con la intención de llevarlos al límite de la evolución y crear metahumanos con habilidades especiales. Criados en un entorno virtual, estos seres sufren un tremendo shock cuando accidentalmente son liberados en un mundo que no está listo para ellos.

Por desgracia no puedo comentar mucho de la historia sin revelar demasiado de la misma, y prefiero no soltar spoilers que puedan arruinar la experiencia a potenciales nuevos lectores de la serie. Baste con decir que Byrne explora los efectos de habilidades sobrehumanas en un cuerpo que no fue diseñado para trabajar de manera diferente.

El título completo de la serie es John Byrne’s Next Men tanto por el ego del autor como por una preocupación legal. Alguna vez comentó que Marvel le envió una carta de “Cease and Desist” para pedirle que cambiase el título de su cómic, pues era demasiado parecido a X-Men. La respuesta de Byrne fue que su título era John Byrne’s Next Men y que no creía que hubiera forma de que alguien pudiera confundirlo con Uncanny X-Men. También resulta curioso que el origen de la serie fue una historia que originalmente realizó con Marvel en mente, pues algunos de los conceptos y personajes de los Next Men derivan de Freaks, proyecto que le ofreció a DC Comics pero cuya venta tampoco se concretó.

En años recientes retomó la serie en IDW, que también publicó algunas reimpresiones de la serie original, pero pese a algunos destellos de brillantez no logró capturar el nivel de aquellos primeros años. Es una lástima que la serie no haya logrado hallar un mejor nicho en el mercado. Muchos atribuyen a ello la creciente amargura de Byrne hacia el medio y en particular hacia el “mainstream”, representado por Marvel y DC.

John Byrne’s Next Men no es una serie perfecta, pero es muy probable que sea el último gran trabajo de Byrne, y al menos su primera encarnación es una lectura que debiera ser imprescindible para los aficionados al género de superhéroes y a la ciencia ficción. Por cierto, como detalle curioso, Hellboy, popular creación de Mike Mignola, hizo su debut oficial en esta serie, unos meses antes de que apareciera el primer número de su propio título.


JOHN BYRNE'S NEXT MEN
Historia y arte: John Byrne
Portadas: John Byrne / John Byrne & Gary Cody

Editorial: Dark Horse Comics/Legend, IDW Publishing
Fecha de publicación: 1991-1995, 2010-2011.
Formato original: 31 números en formato estándar de 32 páginas a color.
Colecciones: 6 tomos de Dark Horse que recopilan los 31 números de la serie original, y versiones de dos y tres volúmenes en pasta blanda y dura que incluyen tanto la serie de DH como la de IDW.


sobre una versión previa publicada en Comicverso

Monday, January 30, 2017

Sleeper, de Ed Brubaker y Sean Phillips

sobre una versión previa publicada en Comicverso

El equipo de Ed Brubaker y Sean Phillips es garantía de calidad en todo lo que hacen juntos, y Sleeper fue una de sus primeras colaboraciones.

La trama tiene lugar en el Universo WildStorm, y aunque conocer su continuidad o a algunos de los personajes que aparecen en esta historia puede enriquecer la lectura, estar familiarizado con ello no es requisito. El Universo WildStorm estaba formado mayormente por títulos de superhéroes, pero Sleeper tomó elementos de ese género y los mezcló con crimen, espionaje e intriga para crear uno de los títulos más interesantes de los últimos tiempos.

Holden Carver era un agente de la organización de espionaje y contraespionaje International Operations (IO), quien adquirió poderes mientras rescataba un artefacto de origen extraterrestre. No puede sentir dolor y tiene un acelerado factor de curación, además de que el dolor que no siente se almacena y acumula en su cuerpo, y puede infligirlo a quienquiera que toca.

Ahora Holden es un desertor que forma parte de la organización criminal más peligrosa del mundo, que es dirigida por TAO, villano introducido por Alan Moore en las páginas de WildC.A.T.s. Al menos es lo que todo mundo cree, porque en realidad Holden tiene cuatro años en la misión más complicada de su carrera. Por órdenes directas de John Lynch, director de IO, Holden se infiltró en la organización de TAO, pero en el punto crítico de su misión, cuando estaba a punto de abortar, surgió una complicación que ni él ni Lynch contemplaban.

El director fue víctima de un atentado y está en coma, por lo que no nadie sabe que Holden es un doble agente, así que no puede esperar ayuda, pues todas las agencias en el mundo lo tienen en su lista de los más buscados. Aislado del mundo y rodeado por algunos de los seres más peligrosos del mundo, Holden no tiene más remedio que quedarse donde está y seguir escalando puestos en la organización de TAO.


Brubaker y Phillips hacen gala de una genial mezcla de creatividad y humor negro en el desarrollo de sus personajes. Por ejemplo, Miss Misery, interés romántico de Holden, marca un giro para el rol de femme fatale, pues se trata de una mujer para quien cometer actos inmorales o de maldad es cuestión de vida o muerte, pues sus poderes y salud dependen de ello.

Genocide Jones, compañero y amigo de Holden, es un amoral matón que disfruta matar y hacer sufrir a otros en el proceso, y suele vérsele usando su playera favorita, que al frente muestra una leyenda que anuncia su trabajo: ‘Control de Población’. También es recurrente mostrar escenas en que los personajes menores se entretienen contándose el origen de sus poderes, lo que se convierte en una colección de grotescas historias dignas de una discusión aparte.

La historia está narrada en primera persona desde el punto de vista de Holden, así que la relación que tiene con el resto de los personajes, TAO incluido, ayuda a dar un toque realista al fantástico bajo mundo criminal en que se desenvuelve el protagonista, que se ve forzado a pensar en la naturaleza del bien y el mal al notar que no existe mayor diferencia entre trabajar para Lynch en IO, o hacerlo para TAO.


Sleeper fue recopilada en cuatro tomos de pasta blanda, cada uno con seis números de la serie, que originalmente se dividió en dos “temporadas” de 12 números cada una. Más adelante apareció una edición de dos tomos con 12 números cada uno, y finalmente un tomo Omnibus de pasta dura con la historia completa, incluyendo además la miniserie “precuela” Point Blank, escrita por Brubaker e ilustrada por Colin Wilson, en la que se reintroduce a TAO y se muestra el atentado contra John Lynch.

El omnibus incluye además del especial Coup D’Etat: Sleeper, parte de un crossover entre varios títulos de WildStorm que apareció entre ambas temporadas pero cuyas consecuencias se ven en las páginas de The Authority y no en las de Sleeper.

Si han leído cualquier trabajo de Ed Brubaker, ya sea con Phillips o con algún otro artista, pueden hacerse una idea del nivel de calidad que es la constante en su trabajo. Recuerdo que cuando apareció el primer número de Sleeper, el escritor se sentía tan seguro de su trabajo que anunció una promoción de “satisfacción garantizada o la devolución de su dinero”, y se comprometió a reembolsar el costo de la revista a cualquier lector que la hubiese comprado y no le gustara.


A más de 10 años de publicada y tras dos fallidos intentos por llevarla al cine, Sleeper se mantiene como una excelente lectura para casi cualquier lector, ya sea que disfrute de las historias de superhéroes o prefiera explorar otros géneros. Ampliamente recomendada.

SLEEPER
Historia: Ed Brubaker
Arte y portadas: Sean Phillips
Color: Tony Aviña, Alex Sinclair, James Sinclair & Wildstorm FX
Editorial: DC Comics/WildStorm-Vertigo
Fecha de publicación: 2003-2005.
Edición en 4 tomos recopilatorios de pasta blanda, 2003-2005.
Edición en 2 tomos de pasta blanda, 2009.
Edición Omnibus en un solo tomo de pasta dura, 2013.

Monday, May 16, 2016

The Wizard's Tale, de Kurt Busiek y David T. Wenzel

Kurt Busiek es uno de los escritores más reconocidos y respetados en el medio comiquero. Además de su trabajo de alto perfil que todo mundo conoce (Marvels, The Avengers, Superman, Astro City), Busiek también ha escrito historias casi desconocidas pero igualmente buenas, como Shockrockets, Regulators, Arrowsmith, o The Wizard's Tale. Y ésta última es nuestra recomendación de turno.

La fantasía es uno de los géneros más populares en la ficción, y esto incluye a los cómics, medio en que obras como Elfquest, de Richard y Wendy Pini; A Distant Soil, de Colleen Doran; Bone, de Jeff Smith; The Sandman y The Books of Magic, de Neil Gaiman; o Fables, de Bill Willingham, han sido muy populares en su momento, y en la actualidad hay títulos tan buenos como Rat Queens, Nimona, o The Wicked + The Divine.

Monday, April 18, 2016

Whiteout, de Greg Rucka y Steve Lieber.

sobre una versión previa publicada en Comicverso

El nombre de Greg Rucka debe ser familiar para casi cualquier lector de cómics que siga títulos de Marvel o DC, y para quienes gustan que sus historietas se mantengan libres de capas o spandex, es probable que conozcan su trabajo por títulos como Queen & Country, publicada por Oni Press, o Lazarus, aún en progreso bajo el sello Image, pero me parece que no muchos ubican la serie que marcó su debut en el medio de la narrativa visual: Whiteout.


En 1998 Rucka gozaba de cierto prestigio como novelista gracias al éxito de sus novelas Keeper y Finder, protagonizadas por Atticus Kodiak, un guardaespaldas profesional. Joe Nozemack y Bob Schreck, cabezas de la naciente Oni Press, se encargaron de ultimar los detalles y poner a Rucka en contacto con Steve Lieber, artista entonces conocido por su trabajo en Hawkman, en la serie post-Zero Hour, y de reclutar la ayuda de algunos amigos famosos para las portadas de la serie. Éste fue el resultado de esa colaboración.

Whiteout es una palabra usada en inglés para referirse a las condiciones de poca o nula visibilidad que existen durante una tormenta de nieve y que no implican oscuridad, cuando todo se e blanco, y en cierto sentido es un término que se usa en oposición a blackout, que se utiliza para denominar la oscuridad absoluta que se da durante un apagón, cuando todo se ve negro.

Carrie Stetko es una alguacil de los Estados Unidos (US Marshall) caída en desgracia por alguna razón que no nos explican, pero lo bastante grave como para asignarla a servir con el staff de la estación polar norteamericana McMurdo, en la Antártida. Ahora Carrie está por convertirse en el primer oficial en investigar un homicidio en ese helado continente.


El caso tiene sus pros y sus contras. A favor que, aparte del personal de la estación, hay un reducido número de posibles sospechosos. En contra, que una tormenta ha creado las condiciones de nula visibilidad ya mencionada, que además provoca interferencia en las comunicaciones, por lo que Carrie está imposibilitada de solicitar apoyo.

Entra en escena Lilly Sharpe, una oficial asignada a la estación polar británica, ubicada a algunos kilómetros de McMurdo, que se convierte en el único soporte para Carrie en la búsqueda del asesino. El problema es que todo indica que Sharpe es en realidad una espía del Servicio Secreto británico, y Carrie no sabe si puede confiar en ella.

Lieber, relativamente poco conocido en aquel entonces, se convirtió en una revelación por su talento y capacidad para recrear el inhóspito ambiente de la Antártida. Sus personajes también son muestra de su capacidad y versatilidad, pues consigue dotar a cada uno de una identidad visual propia, incluso con las limitaciones impuestas el que la serie sea en blanco y negro y que todos sus personajes estén completamente envueltos en gruesas capas de ropa.


Rucka tiene una reputación por escribir personajes bien definidos, y el elenco de Whiteout no es la excepción. Con sólo diálogos Rucka crea un grupo de personajes interesantes y complejos, al tiempo que desarrolla la atmósfera de la serie. Carrie y Lilly son un inusual equipo de detectives en una carrera contra el reloj, pues intentan descubrir al asesino antes de que pueda asesinar a todos en McMurdo. La caracterización de ambas mujeres es impecable, convirtiéndolas en dos personajes de carácter fuerte y con personalidad propia sin caer en el uso de clichés para personajes femeninos fuertes.

Durante años se habló de que Reese Weatherspoon había adquirido los derechos para llevar la historia al cine como productora y protagonista, pero la versión se diluyó al correr del tiempo. Joel Silver, productor de cintas como The Matrix o Superman Returns, firmó un acuerdo para producir 15 películas de bajo presupuesto (en Hollywood eso significa en un rango de entre 10 y 40 millones de dólares) en seis años, y la primera fue Whiteout, realizada por Dark Castle Entertainment, compañía de Silver, y con Kate Beckinsale en el papel protagónico.

Tristemente la historia se alejó drásticamente del material de origen, así que la única recomendación que puedo hacer al respecto es que la eviten como la peste, y si ya la vieron, que no permitan que esa mala experiencia les provoque recelo o algún prejuicio en contra de este excelente cómic.


WHITEOUT
Escritor: Greg Rucka
Artista: Steve Lieber

Editorial: Oni Press, Estados Unidos, 1998.

Formato original: 4 números formato estándar de 32 páginas, blanco y negro.
Portadas de la miniserie: Matt Wagner, Mike Mignola, Dave Gibbons, Steve Lieber.

Colecciones: TPB tamaño estándar, 1999. TPB Definitive Edition (15x22.5 cm), 2007.
Portada TPB primera edición: Frank Miller
Portada TPB Definitive Edition: Steve Lieber


Tuesday, February 16, 2016

The Ballad of Halo Jones, de Alan Moore e Ian Gibson

Desde hace varias décadas, el británico Alan Moore es uno de los escritores más respetados en el medio del cómic a ambos lados del Atlántico.

Casi cuatro décadas produciendo historias de calidad en el arte secuencial lo elevan al nivel de leyenda viviente, y aunque es más conocido por su trabajo en América con obras seminales como Watchmen, Swamp Thing y un par de memorables historias de Superman, antes de eso se hizo de nombre en el Reino Unido, sobre todo gracias a sus historias de ciencia ficción publicadas en varias revistas de antología.

Tuesday, January 12, 2016

Love Fights, de Andi Watson

No es ningún secreto que soy admirador de muchos autores de cómic que han hecho su carrera alejados de las historias de superhéroes. Y no se trata de renegar del género o de asumir una pose pseudo-intelectualoide como "los cómics de superhéroes son para niños" o algo por el estilo, sino que simplemente encuentro refrescante la diversidad temática en mis lecturas.

De entre esos autores, uno que sin duda merece mayor atención es Andi Watson. Famoso por su trabajo en historias que giran alrededor de personajes comunes en entornos cotidianos, como Breakfast After Noon o Slow News Day, o no tan cotidianos, como en Skeleton Key o Geisha (eventualmente escribiré esas series), Watson no es un creador cuyo nombre suela asociarse con los superhéroes, pero eso no quiere decir que sea ajeno al género, como consta en su historial de trabajo, pues hace unos años fue escritor de Namor para la línea Tsunami de Marvel Comics.

Pero un mejor ejemplo de lo que puede hacer en el género, y sin tener que cambiar su sensibilidad temática o su forma de contar historias lo encontramos en la miniserie Love Fights. Oni Press describe la historia como una mezcla entre Marvels, de Kurt Busiek y Alex Ross, y Serendipity, película protagonizada por Kate Beckinsale y John Cusack; o bien como una versión romántica de Powers. Y la verdad no se me ocurre mejor manera de describir esta historia, que es una comedia romántica en un mundo donde los superhéroes son reales.

Jack y Nora se conocen en el metro, y lo que podría haber sido una historia tradicional de amor a primera vista se convierte en algo completamente distinto cuando su camino es interrumpido de forma violenta por una pelea entre superhéroes y supervillanos. Jack es un dibujante de cómics, encargado de ilustrar las aventuras oficiales de The Flamer, el héroe más grande de Paragon City. Es tímido e inseguro y aunque disfruta su trabajo, no se siente del todo a gusto con él.

Acaba de conocer a una chica que podría ser el amor de su vida, pero no se atreve a invitarla a salir. Su entintador le informa que dejará su trabajo porque le ofrecieron hacer arte completo en una serie publicada por una editorial competidora, y ya no serán equipo. Además, le asignan como nuevo entintador a un sujeto apodado "el carnicero" y su gato lleva días perdido. Pero le queda el consuelo de que podría estar peor.

Por su parte, Nora trabaja como asistente editorial en un tabloide que se especializa en chismes sobre superhéroes, aunque muere por recibir la oportunidad de escribir por su cuenta y convertirse en reportera.

Y ahora que conoció a un chico agradable, junto con él se presenta la oportunidad de conseguir su sueño. Lo único que tiene que hacer para lograrlo es destruir la reputación de The Flamer y terminar con su carrera. El único problema es que, en el proceso, muy probablemente vaya a destruir también la de Jack. Así que ahora debe decidir entre perseguir su sueño profesional, o buscar la felicidad.

El arte de Watson sólo puede describirse como minimalista. Su estilo mezcla un diseño propio del manga de acción con el trazo limpio y firme de algunos caricaturistas europeos. Además, un inteligente uso de grises le permite recrear un mundo que resulta realista y fantástico a la vez. Ya sea que se trate de escenas tan comunes como dos personas caminando por la calle o sentadas en un café, o de algo fantástico como el escondite secreto de un héroe o secuencias de acción con tintes épicos-heroicos, su trabajo siempre es claro y fácil de seguir.

La historia de Love Fights resulta engañosamente simple. El centro argumental es la relación entre Jack y Nora, pero el trasfondo presenta un par de tramas secundarias muy entretenidas. En el caso de los fans de superhéroes, creo que encontrarán muy atractiva la forma en que se resuelve la desaparición de Guthrie, el gato de Jack, o la investigación documental de los archivos de la Edad de Plata y la Edad Oscura de los cómics de The Flamer en busca de pistas para resolver el misterio que puede lanzar la carrera de Nora.

Love Fights es una lectura recomendada tanto para fans de superhéroes como para quienes no tengan interés alguno en el género, lo que sólo es posible gracias al uso de temas universales como el amor, la amistad o el honor. Publicada originalmente como una miniserie de doce números, fue recopilada en dos tomos. No es tan difícil encontrarla en cualquiera de los dos formatos, pero puede que requiera algo de persistencia. Aún así, les garantizo que vale la pena.

LOVE FIGHTS
Historia y Arte: Andi Watson
Editado por: Oni Press, 2003-2004.
Formato: 12 números formato estándar, blanco y negro.
Colección: 2 tomos formato pocket.

Texto originalmente publicado en La Covacha Mx
sobre una versión previa publicada en Comicverso

Monday, January 4, 2016

Strangers in Paradise, de Terry Moore

sobre una versión previa publicada en Comicverso

Strangers in Paradise es una historia que tiene como protagonistas a dos mujeres y un hombre, y ninguno de ellos parece modelo de bikinis o ropa interior, algo impensable en la escena comiquera de la primera mitad de los noventa, cuando dio inicio esta serie.


No hay superhéroes (excepto por una secuencia de sueño ilustrada por Jim Lee que sirvió para dar al título la bienvenida a Image), ni supervillanos o mafio... eh, bueno, mafiosos y criminales, sí. También policías. Y un músico y una escritora, y algunos números suceden en el futuro. Pero me estoy desviando del tema.

SiP cuenta la historia de Katina "Katchoo" Chovansky, Francine Peters y David Qin. Katchoo está enamorada de Francine, Francine cree estar enamorada de Freddie y luego de Brad, pero en realidad no ama a ninguno de los dos. David está enamorado de Katchoo, y Katchoo ama a David. Y sí, su relación es tan complicada como se lee, y cualquier parecido con la vida real sólo ayuda a hacer de ésta una serie todavía más humana y entrañable. SiP trata sobre seres humanos y sus relaciones personales, y es una historia de amor y sacrificio sazonada con cuanta cosa Terry Moore pudo incluir en ella.

La primera miniserie es casi una comedia romántica. David conoce a Katchoo y se siente atraído por ella, así que hace hasta lo imposible por entrar en su vida y de paso en la de Francine. Francine sale con Freddie, pero éste no está interesado en una relación estable y sólo busca sexo. Francine no está dispuesta a llevar una relación así y Freddie la bota, provocando la ira de Katchoo, a quien Moore ha descrito en más de una ocasión como "la original rubia enfadada". Sólo la intervención de David impide que Katchoo haga algo de lo que pueda arrepentirse, pero eso no significa que Freddie se libre de su venganza.


El volumen 2 cambia el tono de la historia, introduciendo elementos de intriga y misterio propios de un thriller o novela policíaca, pues al revelarse el pasado de Katchoo descubrimos que no todo es como parece. Casas de citas, intriga política, asesinas profesionales, un detective honesto, y la aparición de la madre de Francine son algunos de los elementos que ayudan a que la historia desarrolle una complejidad y profundidad difíciles de encontrar en el mercado del comic norteamericano hasta hace pocos años.

Moore no teme a experimentar con su trabajo, y menos en su faceta de escritor. Además del arte secuencial, en distintos pasajes recurre a narrar en prosa, como si fuese un extracto de una novela, o en formato de guión teatral. También entiende cuando el silencio se convierte en una poderosa herramienta narrativa, y lo utiliza con maestría, apoyándose en su talento como artista gráfico. Incluso utiliza letras de canciones y poemas para contar su historia, y los resultados son extraordinarios.

Una de las características principales de la obra de Moore es la forma en que escribe y dibuja a sus personajes. No sólo se ven distintos unos de otros (algo especialmente complicado en una publicación en blanco y negro), sino que cada uno tiene personalidad propia y no buscan llenar ninguna clase de estereotipo. Son personas como cualquiera, con sentimientos y problemas, con virtudes y defectos, quienes pueden estar de buen humor, o tristes, y cambiar de estado de ánimo dependiendo de la situación en que se encuentren.


Esa cualidad permitió a la serie convertirse en algo en su momento único en este medio: un título leído por casi tantas mujeres como hombres, si no es que más. Además de atraer a un público femenino, SiP representa también un punto de entrada ideal para lectores que no saben que el cómic puede ser mucho más que héroes en mallas. No sé si sea para todos los gustos, pero de algo estoy seguro: Si alguna vez han pensado en invitar a su novia, a una amiga, hermana, prima o conocida a intentar leer un cómic, Strangers in Paradise es su mejor apuesta.

Y lo mismo va para ese amigo o pariente que tiene prejuicios contra el medio. A estas alturas es casi un cliché hablar de un cómic 'para quienes no leen cómics', pero esa es una descripción que Strangers in Paradise llenó al pie de la letra durante mucho tiempo. Y lo mejor de todo es que es también un cómic que un lector regular puede disfrutar sin problema alguno.


STRANGERS IN PARADISE
Escritor y Artista: Terry Moore
Editoriales: Antarctic Press / Abstract Studios / Image Comics (Homage)

Fecha de publicación: 1993 a 2007

Formato: 107 números standard de 32 páginas blanco y negro.
Colecciones: 19 tomos de pasta blanda, 10 tomos de pasta dura, 6 tomos tamaño pocket. Edición Omnibus en dos tomos con las más de 2000 páginas de la historia.


Monday, December 14, 2015

Harlan Ellison's Dream Corridor

sobre una versión previa publicada en Comicverso

Harlan Ellison es uno de los personajes más controvertidos de nuestros tiempos. Considerado como el “niño terrible” de la ciencia ficción aún antes de iniciar su carrera como escritor, Ellison está acostumbrado a ser el centro de atención. Durante su adolescencia leía cuanta revista de ciencia ficción o fantasía caía en sus manos y escribía a todas y cada una de ellas comentando y criticando las historias publicadas.

Al paso del tiempo se hizo de cierto nivel de celebridad en el medio, al grado de ser invitado a convenciones de escritores y eventos de las editoriales como el fan más famoso del mundo. Algún editor llegó a comentar que Ellison tenía más textos publicados que muchos escritores profesionales. Con el tiempo se convirtió en uno de ellos, y junto con el reconocimiento y premios llegaron amistades y enemistades. Su carácter pendenciero y arrogante lo volvió el centro de discusiones y enfrentamientos, y tuvo toda clase de pleitos con editores, agentes y otros escritores. Pero su forma de ser no opacó el volumen de su trabajo ni la aceptación crítica y popular del mismo.

Durante la década de los sesenta, Ellison ganó toda clase de premios por sus cuentos y guiones para televisión. De hecho, muchos lo consideran el autor más premiado del mundo. Entre los galardones que ha obtenido podemos contar ocho Hugo (más uno compartido), tres Nebula, dos Edgar (otorgado por la Mystery Writers of America), tres Stoker (por parte de la Horror Writers of America), dos World Fantasy Awards, un Lifetime Achievement Award, un British Fantasy Award, y cuatro Most Outstanding Teleplay Awards (Hollywood Writers Guild of America).

Y también ha escrito cómics. Esa faceta es menor si se compara con su producción en otros medios, pero hace varios años regresó al medio que tanto le gusta a través de una antología publicada por Dark Horse. En febrero de 1995 apareció el Harlan Ellison’s Dream Corridor Special, un tomo en formato Prestige de 64 páginas que sirvió para lanzar una serie regular. En sus páginas había adaptaciones de cuentos de Ellison publicados en prosa entre 1956 y 1988, los cuales abarcan ciencia ficción, crimen, western y horror, entre otros géneros.


A manera de transición entre las adaptaciones, el cómic ofrecía una secuencia de introducción escrita por el propio Ellison y con dibujos de Eric Shanower (Oz, Age of Bronze), en la que el autor guiaba a sus lectores a través de un laberinto lleno de pasillos y puertas, detrás de cada una de las cuales había una historia.

En el especial también debutó una de las secciones más interesantes de la antología: la Historia detrás de la portada. El nombre de la sección es también su descripción. Las ilustraciones para las portadas fueron comisionadas a diferentes artistas como ilustraciones libres, sin ningún tema en particular. Una vez recibida la ilustración, Ellison escribía una historia que servía para acompañar esa portada, muchas veces inspirada por la ilustración misma.

Estos cuentos inéditos se publicaron en la segunda de forros, justo detrás de la portada. La historia para la portada del especial, Midnight In The Sunken Cathedral (Medianoche en la Catedral Sumergida) se dividió en dos partes, la segunda de las cuales se publicó en el primer número de la serie regular.


La serie, ejemplares estándar de 32 páginas, duró sólo cinco entregas, pues problemas de salud obligaron a Ellison a tomar un descanso de todas sus actividades. En los cuatro primeros números apareció serializada la polémica adaptación del cuento más famoso de Ellison, I Have No Mouth and I Must Scream (No Tengo Boca y Debo Gritar), realizada por John Byrne. Y se le considera polémica porque, en palabras del propio Ellison, Byrne decidió interpretar la historia a su manera.

A fin de permitir que los lectores pudieran juzgar la historia de forma independiente a la adaptación de Byrne, Ellison incluyó también el cuento original, dividido también en cuatro partes que aparecieron junto a la parte correspondiente de la adaptación. En el verano de 1996 Dark Horse intentó relanzar la serie en un nuevo formato, similar al del especial y con una periodicidad trimestral, pero sólo un número vio la luz.

Hace unos años aparecieron un par de tomos recopilatorios, donde se incluyen no sólo las historias publicadas en la serie, sino también trabajos inéditos de Mark Waid, Gene Ha, Steve Rude, Steve Niles, Paul Chadwick, Gene Colan, y otros, incluyendo el último trabajo de Curt Swan, en adaptaciones que por distintas razones no fue posible incluir durante el curso de la serie.


Para quienes no estén familiarizados con el trabajo de Ellison, este corredor de sueños resulta una excelente introducción, pues presenta historias de diferentes etapas del autor, adaptadas en gran variedad de estilos por algunos de los creativos más reconocidos del medio. Los resultados, como en toda antología, son disparejos, pero en términos generales el resultado es positivo. De entre las historias “detrás de la portada”, habría que destacar la del cuarto número, Chatting with Anubis (Charlando con Anubis), que ganó el Deathrealm Award y el Stoker como Mejor Historia Corta de 1995.

HARLAN ELLISON'S DREAM CORRIDOR
Historias: Harlan Ellison
Guiones: Len Wein, Faye Perovich, Phil Foglio, Diana Schutz, John Byrne, Max Alan Collins, Steve Niles, Stefan Petrucha, Nancy A. Collins, Jan Strnad, Peter David, R.A. Jones, Brett Blevins, John Ostrander, Tony Isabella, Mark Waid, Steve Niles, Paul Chadwick, Harlan Ellison
Arte: Pat Broderick, Doug Wildey, Michael T. Gilbert, Phil Foglio, Matt Howarth, Gary Gianni, Teddy Kristiansen, John Byrne, Craig Elliot, John K. Snyder III, Tom Sutton, Heinrich Kipper, Skip Williamson, Mike Deodato Jr., David Lapham, Eric White, Paul Chadwick, Brett Blevins, Marty Nodell, Rags Morales, Neal Adams, Steve Rude, Gene Ha, Gene Colan, Curt Swan
Portadas: Stephen Hickman, Michael Whelan, Diane & Leo Dillon, Sam Raffa, Jane McKenzie, Ron Brown, Terese Nielsen
Contraportadas e ilustraciones adicionales: Overton Lloyd, Michael Whelan, Jill Bauman


Tuesday, December 8, 2015

The Shadow: Year One, de Wagner y Torres

Uno de los personajes más populares en la ficción popular del siglo XX es The Shadow. Concebido como narrador de un serial radiofónico de corte detectivesco, el personaje debutó en radio en 1930 y un año después protagonizó su propio pulp. Su popularidad lo llevó de vuelta a la radio en 1937 como estrella de su propio serial, y para 1940 ya tenía su propia tira cómica. En 1964, Archie Comics publicó una serie de 8 números, pero por salud mental es mejor ignorarla.

Denny O’Neil y Michael William Kaluta nos dieron su versión moderna en cómics en 1974, y a la fecha es la más identificada por la gran mayoría de lectores, pues fue también la principal influencia de la película de 1994. Creo que una de las razones para que los lectores más jóvenes no se interesen por el personaje es el desconocimiento del mismo. El cómic suele ser un medio hostil hacia los nuevos lectores, y si con superhéroes es complicado hallar un buen punto de entrada, con personajes menos conocidos resulta aún más difícil. Por fortuna Matt Wagner y Dynamite Entertainment hallaron la solución al problema, al menos para The Shadow.

Monday, November 23, 2015

Strikeback!, de Kevin Maguire y Jonathan Peterson

sobre una versión previa publicada en Comicverso

Los años noventa cambiaron la escena del cómic estadounidense, sobre todo en relación a los derechos de autor y la atribución de crédito y propiedad de su trabajo para escritores y dibujantes, tema en que anteriormente carecían de alternativas. Tras el llamado “Boom del Cómic”, aparecieron muchas editoriales nuevas, pero pocas perduraron.

La más exitosa y popular fue sin duda Image Comics, fundada por siete de los dibujantes más populares de Marvel. Su idea original era permitir a los autores conservar los derechos de los personajes y series creadas por ellos, y la posibilidad de trabajar sin restricciones o líneas editoriales.

Pronto quedó atrás ese idealista inicio, pero fue la primera vez que un grupo de creativos se posicionó en el mercado trabajando fuera de “las dos grandes”, y pronto aparecieron iniciativas similares. De entre los impresos de autor destacaban Legend, de Dark Horse Comics, y Bravura, en Malibu Comics (ambas surgidas de un fallido proyecto que hubiese llevado el nombre de Dinosaur, pero esa es otra historia).

Legend tenía una impresionante alineación: Frank Miller, John Byrne, Mike Mignola, Geoff Darrow, Dave Gibbons, Arthur Adams, Paul Chadwick y Mike Allred. Bravura, por su parte, incluía a Gil Kane, Peter David, Jim Starlin, Kevin Maguire, Howard Chaykin y Walter Simonson, entre otros. Y es precisamente un título de Bravura el que nos ocupa en esta ocasión.


Rascal y Nikita son una joven pareja de enamorados y no parecen tener preocupación alguna en el mundo. Pero una noche, mientras celebran el cumpleaños de ella, un grupo de mercenarios los ataca y la secuestra. Rascal intenta defenderla usando su bufanda (sí, su bufanda), pero los mercenarios son demasiados y tienen la ventaja del factor sorpresa. Midnite Devil, un extraño sujeto vestido como diablo, se une a Rascal en el intento de rescatar a Nikita.

Y cuando las cosas se ponen duras, llega la caballería: un tipo con poderes eléctricos, una chica voladora, un hombre-tanque, y una mujer armada con dos espadas y una muy mal actitud. Ellos y Rascal se hacen llamar Strikeback!, y juntos intentarán rescatar a Nikita de las garras de… ¿sus padres?


Para aquellos familiarizados con el trabajo de Kevin Maguire no será una sorpresa encontrar una fuerte dosis de humor en Strikeback! De manera similar a lo que más tarde haría en Trinity Angels (si no la han leído, no se preocupen, eventualmente le dedicaremos un espacio), Maguire crea personajes humanos con tantos defectos como virtudes, y en este caso los enfrenta a un grupo de mercenarios con nombres de perros: Doberman, Rottweiler, etc. Midnite Devil es un acróbata que no puede guardar silencio mientras pelea y quien por momentos recuerda a Spider-Man o al Daredevil de Karl Kesel.

La trama no es muy compleja. Mercenarios secuestran a una chica. El novio de la chica y sus amigos intentan rescatarla. Los mercenarios entregan a la chica a quien los contrató (los padres de la chica). Se revela el secreto de la familia y aparece un dragón. Abundan las peleas, choques, insultos y desencuentros, y los enamorados se reúnen sólo para descubrir que la vida no es tan simple como creían.


El gran atractivo de la serie son los personajes. Jonathan Peterson, veterano editor con años de experiencia en cómics de superhéroes, hace un gran trabajo al dotar a cada personaje de una personalidad y voz propias, generando una inmediata simpatía del lector hacia los héroes. La serie se publicó originalmente como Strikeback!: The Hunt for Nikita bajo el sello de Bravura, pero quedó inconclusa, con sólo tres números. Y pasó algo curioso. Al ver la numeración en las portadas nos encontramos esto: 1 de 6, 2 de 5, 3 de 4.

Varios meses más tarde el proyecto halló un nuevo hogar en Image, desapareció el subtítulo y se republicaron los tres números ya aparecidos (además se corrigió un error de armado que dificultaba la lectura del número 3) y se completó la historia al publicar los dos números restantes de lo que al final fue una serie de cinco entregas.


Para los aficionados a los datos de trivia resultará interesante saber que la mayoría de los personajes que forman Strikeback! fueron creados por Maguire cuando trabajaba para DC Comics en una propuesta para Team Titans, serie que años atrás Maguire iba a escribir y dibujar bajo la supervisión editorial de Jonathan Peterson y que por razones desconocidas no llegó a ser.

Strikeback! puede hallarse con cierta facilidad en tiendas de cómics, tanto físicas como en línea, y suele estar a precios accesibles. Si deciden buscarla, recomiendo cazar los números de Image, donde la mejor calidad del papel realza el extraordinario trabajo de color de Steve Oliff, no tendrán que lidiar con el mal armado del número 3, y además podrán leer la serie completa.

STRIKEBACK!
Historia: Kevin Maguire y Jonathan Peterson
Guion: Jonathan Peterson
Dibujo: Kevin Maguire
Tintas: Kevin Maguire / Joe Rubinstein
Color: Steve Oliff
Ediciones: Malibu / Bravura, 1994. Image Comics, 1995.

Monday, November 9, 2015

I Die at Midnight, de Kyle Baker


¿Recuerdan la fiebre del milenio? ¿Todo el alboroto alrededor de la posible catástrofe tecnológica que amenazaba con acabar con la civilización como la conocemos con la llegada del año 2000? ¿No? La verdad, no es de extrañarse. Imagino que algunos lectores eran muy jóvenes y además no pasó nada (bueno, pasó, pero no fue tan grave porque se trabajó para prevenirlo) y todo volvió a la normalidad una vez que el mundo recuperó la sobriedad tras las fiestas de año nuevo.

(Seguro habrá quienes insistan en que las fiestas del 31 de diciembre de 1999 eran además para celebrar la llegada de un siglo y milenio nuevos, pero esa es una necedad desmentida por la aritmética.)

Los cómics no escaparon a la aparente necesidad de hacer algo relacionado con la fecha, que además era un buen pretexto para generar un poco de atención mediática, y así surgió V2K (Vertigo 2000), un “evento” conformado por tres miniseries y dos especiales en formato Prestige (64 páginas, papel satinado, cubiertas de cartulina satinada y encuadernado engomado de lomo plano). Uno de esos especiales fue I Die at Midnight.

Escrito y dibujado por Kyle Baker, reconocido autor de You are Here, Why I Hate Saturn?, King David y The Bakers, quien varias veces ha sido galardonado en los Eisner y es famoso por su distintivo estilo y peculiar humor. Para la mayoría de los fans de cómic puede que sea más conocido por su trabajo en Truth, para Marvel Comics, o en Plastic Man, para DC, o incluso por el escándalo suscitado por su historia “Letitia Lerner, la Niñera de Superman” en el cancelado y destruido Elseworlds 80 Page Giant, aunque años después fue reimpresa en Bizarro Comics.

La acción de la historia transcurre durante la noche del 31 de diciembre. Larry es un maníaco-depresivo a quien su novia decidió abandonar por considerarlo mentalmente inestable. Decepcionado, Larry decide que no vale la pena seguir viviendo y se toma todo el contenido de un frasco de pastillas. Justo entonces Muriel, su novia, aparece en su puerta diciéndole que le dará otra oportunidad. Larry no puede decirle lo que acaba de hacer porque eso sería una prueba de su inestabilidad, así que espera a que Muriel se quede dormida para hacer una llamada en busca de consejo.


Sus opciones son limitadas. Tiene que cruzar la ciudad para encontrarse con la única persona en quien confía para guardar el secreto y recibir el antídoto para la sobredosis que ingirió. Además, debe tomarlo antes de medianoche. Es la víspera de año nuevo en la ciudad de Nueva York, sede de una de las más grandes fiestas en el mundo, así que transportarse será un problema. Y, por si fuera poco debe lidiar también con el ex-novio de Muriel, quien es capaz de todo, incluso matar, para impedir que el antídoto llegue a sus manos.

Esta historia es un ejercicio narrativo de primer nivel. La narrativa gráfica de Baker es impecable y su estilo, caricaturesco y realista a la vez, sombrío pero lleno de color, es perfecto para el humor negro que maneja en esta historia, con el añadido de que en esta ocasión hizo un uso extensivo de imágenes creadas digitalmente, sobre todo para los fondos.

I Die at Midnight fue nominada al Eisner como mejor historia autocontenida o de un sólo número, y fue una de las razones para que Baker ganara ese mismo año el premio como mejor escritor/dibujante de humor. Pueden ver más de este y otros trabajos de Baker en su sitio oficial, donde además pueden leer completa I Die at Midnight en una versión de baja resolución.


Si lo hacen y les gusta, consideren la posibilidad de dejar una donación o, mejor aún, compren la historia, disponible desde hace unos meses en una nueva edición publicada por el propio Baker de forma independiente, y la cual está también disponible a través de Amazon y otras plataformas digitales, ya sea en versión impresa o electrónica.

I Die at Midnight
Historia y arte: Kyle Baker
Editorial: DC Comics/Vertigo
Formato: Prestige, 64 páginas a color
Fecha de publicación: diciembre de 1999


Tuesday, October 27, 2015

Deadly Class: Reagan Youth, de Remender y Craig

Rick Remender es uno de los escritores más exitosos y respetados en la escena actual del cómic estadounidense, y con justa razón. Con poco más de quince años de experiencia en el medio, el autor ha logrado mantener su nombre visible, logrando un balance entre trabajo de su propiedad y algunas franquicias de Marvel Comics. En la Casa de las Ideas ha escrito para Punisher, Venom, Captain America y los Avengers, aunque quizás su trabajo más aclamado y popular sea el realizado en Uncanny X-Force.

En cuanto a sus series propias, habría que destacar Fear Agent, además de los cuatro proyectos en que trabaja actualmente: Tokyo Ghost, Low, Black Science, y la que nos ocupa en esta ocasión, Deadly Class.

1987, San Francisco, California. Marcus López es un adolescente nicaragüense, quien perdió a sus padres poco tiempo después de emigrar a los Estados Unidos. Tras un difícil periodo en una casa hogar, Marcus vive en las calles, tratando de sobrevivir a las inclemencias del clima y la falta de alimentos o refugio. Hay un secreto en su pasado que lo aterra, y cuando agentes del gobierno lo persiguen parece no tener escapatoria.

Tuesday, October 13, 2015

Desperadoes, de Mariotte, Cassaday y otros

El western es un género muy popular en la ficción, y pese a que atravesó un periodo bastante difícil en la segunda mitad del siglo XX, en pleno siglo XXI sobrevive gracias a la facilidad con que se puede adaptar y combinar con otros géneros narrativos. Un perfecto ejemplo de esto, sobre todo en los últimos 25 años, lo hemos visto con la gran popularidad de que goza el subgénero conocido como weird western, el cual añade elementos de ciencia ficción, fantasía u horror a los temas que solemos hallar en westerns tradicionales. Un perfecto ejemplo de lo que ofrece esta vertiente es Desperadoes, serie creada por Jeff Mariotte e ilustrada por un puñado de talentosos artistas a lo largo de los años.

Tras el exitoso lanzamiento de Image Comics a principios de los años noventa, Jim Lee expandió Wildstorm Entertainment con la creación del subsello Homage Comics, el cual apoyaba proyectos propiedad de sus autores y del que destacan títulos como Astro City o Leave It to Chance. Cuando Lee decidió probar suerte con un western, no acudió a su área editorial, sino a la de negocios. Sabía que Mariotte, que en ese entonces era vicepresidente de marketing de la compañía, era aficionado al género, así le pidió que preparase una propuesta.