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Friday, August 14, 2020

The Books of Magic, de Gaiman y varios artistas

Inglaterra. Un solitario huérfano de doce años de edad, desaliñado y permanentemente despeinado, está a punto de tener un encuentro cercano con la magia. Este chico con anteojos y una cicatriz en la frente parece estar destinado a tener un gran impacto en el mundo, acompañado por la lechuza que adopta como mascota. Y no, su nombre no es Harry Potter.

El protagonista de The Books of Magic, miniserie de 4 números publicada por DC Comics a partir del otoño de 1990 y hasta inicios del 91, casi siete años antes de que se publicara la primera novela de J.K. Rowling, es Timothy "Tim" Hunter.

De hecho, Warner Brothers, mismo estudio que a finales de esa década llevó al cine las aventuras de Harry Potter, se compró a sí mismo los derechos de la obra e inició los trabajos para realizar una película de Tim Hunter en 1993, pero el proyecto nunca despegó, y ahora hay quienes creen que existe como un intento de colgarse del éxito del maguito de Hogwarts aunque no haya nada más lejos de la verdad.

Tuesday, April 21, 2020

Snow Glass Apples, de Neil Gaiman y Colleen Doran

Una de las historias más amadas y populares de todos los tiempos es Blanca Nieves y los Siete Enanos, y constantemente nos encontramos con nuevas versiones, aún si no siempre retratan de la mejor manera los temas de erotismo, pedofilia, incesto, necrofilia y vampirismo de la original.

¿Qué?

¿Cómo que Blanca Nieves no trata de ninguna de esas cosas?

Pues al menos la versión que nos es presentada en Snow, Glass, Apples, esos son los temas centrales de la historia.

El relato es una adaptación de un cuento de Neil Gaiman publicado en 1994 en una edición especial a beneficio del Comic Book Legal Defense Fund. En 1998 fue reimpreso dentro de la colección de cuentos del autor Smoke and Mirrors y más adelante apareció también en la antología de vampiros Love in Vein II (2005), editada por Poppy Z. Brite.

Se trata de un recuento del cuento de hadas popularizado en el siglo XIX por los hermanos Grimm, con la particularidad de que está narrada por la madrastra de Blanca Nieves, que por tradición es presentada como la villana de la historia, una malvada y envidiosa bruja. Aquí se trata de una joven reina que hace cuanto está en su poder por salvar a su reino de su monstruosa hijastra y su literal sed de sangre.

A inicios del año pasado, Dark Horse Comics anunció que como parte de su reciente línea de novelas gráficas que adaptan historias en prosa de Gaiman, Colleen Doran (A Distant Soil, Wonder Woman, Orbiter) sería la encargada de convertir Snow Glass, Apples en una obra de narrativa gráfica y, en efecto, la preciosa edición fue publicada el verano pasado. De inmediato se hizo acreedora a toda clase de elogios y alabanzas, y con justo merecimiento.

La narración en primera persona cuenta la historia de una joven reina que es seducida por el monarca de un reino vecino y poco después deciden unir sus reinos. El rey tiene una hija de su matrimonio anterior, aunque la joven princesa es elusiva y misteriosa. Rara vez se le ve fuera del palacio, y por lo regular sólo se hace presente de noche.

Poco tiempo después de la boda el rey parece enfermar y empieza a debilitarse poco a poco, su salud se deteriora como si sufriera de algún malestar crónico y desgastante (¿anemia, quizás?). Al poco tiempo muere, y deja el ahora expandido reino en manos de su joven viuda.

La reina desconfía de la princesa, pues siente que oculta un secreto antinatural, y tiene razón. Luego de un breve encuentro nocturno que le cuesta un poco de sangre, toma medidas para protegerse con magia y empieza a pensar en la forma de proteger a su reino del monstruo que secretamente vive al interior del palacio, sin importar que ello implique llenarse las manos de sangre.

Para su mala fortuna, todos sus planes y artilugios para tratar de proteger a su pueblo resultan insuficientes, y más aún luego de la visita a la región de un joven príncipe con apetitos sexuales un tanto... inusuales, quien se convertirá en aliado y prometido del pequeño monstruo y ayudará a que la historia llegue a una conclusión muy similar a la que todos conocemos, pero donde el "felices para siempre" puede no significar lo que todos creíamos...

En su introducción para el cuento en Smoke and Mirrors, Gaiman menciona que siempre ha pensado en este relato como una especie de virus, pues una vez que la has leído, tu visión de la versión tradicional cambia para siempre, y estoy de acuerdo.

Recuerdo que una amiga, después de que le presté el libro para leerlo, me comentó que había sido su historia favorita. Desde entonces y al menos por varios meses se dedicó a pintarle colmillos a cuanta imagen de Blanca Nieves en la versión de Disney podía encontrar, lo que no fue difícil pues tenía poco de aparecida la edición remasterizada en DVD y la publicidad abundaba.

La adaptación de Colleen Doran es extraordinaria. He escuchado decir que tiene un estilo inspirado en manga, pero ése no es el caso. Colleen es una estudiosa del arte y siempre que puede incorpora elementos estilísticos de artistas clásicos en su trabajo, y en esta ocasión el artista cuya influencia alimenta las preciosas ilustraciones de Doran es Harry Clarke, pintor irlandés del primer cuarto del siglo XX, famoso por sus vitrales e ilustraciones de libros, muchas de ellas evocadoras del Art Noveau.

Además de alterar su estilo, la artista decidió olvidarse de la composición estándar de una página de cómic, y en vez de dividirlas en paneles, optó por dejar que las imágenes fluyesen libremente una sobre otra, a veces encimándose o sólo como parte de una ilustración compuesta, lo que complementa a la perfección la narración en primera persona, presentada en cajas de texto que flotan entre el arte con textos tomados del cuento de Gaiman.

¿Qué tanto cambia en realidad el tono del clásico relato de Blanca Nieves en esta versión?

Bastante. Desde la primera página se habla de que la princesa es culpable de que su madre falleciera al dar a luz, y las primeras páginas parecen una reconstrucción del relato con una perspectiva similar a la que vemos en Game of Thrones: todo lo que ocurre es parte de una serie de manipulaciones políticas donde el sexo y las conspiraciones son recursos para alcanzar el objetivo deseado. Conforme la historia avanza, el tono se vuelve cada vez más oscuro y poco a poco adopta tintes de horror que llevan a un desenlace inevitable.

El cuento de Gaiman tiene la virtud de desafiar las expectativas del lector al subvertir los elementos convencionales del género y hallar nueva vida en una historia de sobra conocida. Que lo haga respetando elementos clásicos de la versión tradicional (la piel blanca de su protagonista, el énfasis en sacarle el corazón, o la fascinación del príncipe por la princesa muerta que encuentra en el bosque) hace su trabajo aún más impactante.

Así que si la adaptación a cómic ayuda a que la historia llegue a un público más amplio, mejor. Durante su realización Doran trabajó con el texto original, pero estuvo en contacto con Gaiman para hacer consultas sobre detalles y trasfondo, así que se puede decir que fue un trabajo colaborativo pese a la aparente poca participación de Gaiman. La adaptación ha sido nominada a varios premios, incluyendo el Hugo, y recientemente ganó el Bram Stoker, entregado por la Asociación de Escritores de Horror.


Si les gusta la fantasía, pero creen que algunas historias de su infancia se han vuelto obsoletas, o simplemente si están buscando un cómic diferente en tono e imagen a lo que encuentran semana a semana en los estantes de tiendas, Snow, Glass, Apples es una experiencia de lectura que no se pueden perder.


Monday, March 7, 2016

The Sandman, de Neil Gaiman y varios artistas

Durante la segunda mitad de los años ochenta, la industria comiquera estadounidense vivió su propia invasión británica cuando un grupo de jóvenes escritores siguió los pasos de Alan Moore para aventurarse a trabajar de este lado del Atlántico. Uno de ellos fue Neil Gaiman.


Después de relevar a Moore en la aclamada Miracleman, Gaiman halló trabajo en DC Comics escribiendo la miniserie Black Orchid, donde colaboró con su amigo y compatriota Dave McKean y en la que presentaban una versión actualizada de un viejo personaje olvidado de la compañía. Originalmente habría ahí una aparición de Sandman, un héroe creado por Jack Kirby a inicios de los sesenta. Al final el personaje no apareció, pero Gaiman empezó a idear formas de usarlo en otra historia.

Meses después de la publicación de Black Orchid, su editora, Karen Berger, pidió a Gaiman preparar una nueva serie de The Sandman, con la única condición de que fuese un personaje totalmente nuevo. Gaiman empezó a trabajar y él mismo dibujó algunos bocetos de personajes antes de solicitar la ayuda de McKean. Tras presentar a Berger los bocetos y el tratamiento de lo que serían los primeros ocho números de la serie, ella sugirió a Sam Kieth como dibujante del proyecto.


El primer número apareció en noviembre de 1988, con fecha de portada de enero del '89. La serie era fácil de identificar en los stands gracias al distintivo diseño de portadas de Dave McKean. Luego de sólo tres números, Kieth renunció, argumentando que no era lo bastante bueno como para cargar con la responsabilidad de ilustrar un título tan bueno y revolucionario como The Sandman (ridículo, pues es uno de los ilustradores más talentosos e innovadores que el medio ha visto en mucho tiempo).

Lo reemplazó Mike Dringerberg, quien fuera su entintador en esos primeros números. Desde entonces varios dibujantes fueron los responsables de ilustrar el título, algunos por varios números y otros por uno solo y a veces incluso en apenas unas páginas, pues muchas veces eran elegidos por el propio Gaiman para ilustrar alguna historia o secuencia en particular.


A lo largo de la historia conocemos a una familia de inmortales, los Endless, que puede traducirse como Interminables o Infinitos, personificaciones de siete aspectos de la vida del ser humano: Destino, Muerte, Sueño, Deseo, Destrucción, Delirio y Desesperación. El Sandman a que se refiere el título de la serie es Morfeo, el Señor de los Sueños.

En 1917 Roderick Burguess, mago y ocultista británico, realizó un ritual con el que pretendía invocar y capturar a la Muerte, pero falló y en su lugar atrapó a Morfeo. Burguess lo mantuvo prisionero en una esfera de cristal protegida por símbolos mágicos mientras intentaba negociar en busca de algún beneficio, pero no obtuvo siquiera una palabra de él. A la muerte de Burguess, su hijo Alex heredó sus propiedades, incluida la prisión de Morfeo.


Cuando por fin un guardia se quedó dormido en su presencia, pudo liberarse tras 70 años en cautiverio. Lo que siguió fue la búsqueda de los objetos que le quitaron al atraparlo, y al recuperarlos volvió a su reino, The Dreaming, para reconstruirlo y retomar sus obligaciones. El resto de la serie sigue las relaciones de Morfeo con sus hermanos y con otros inmortales, las intrigas entre ellos, y la forma en que se relacionan con la humanidad.

Uno de los aspectos más curiosos de la serie es la facilidad con la que el personaje principal queda en apariencia relegado a segundo plano para permitir que alguien más tome el protagonismo de la historia. Aunque se pueden hallar arcos argumentales completos dentro de la serie, está construida de modo que cada historia forma parte de una historia más grande planeada desde el principio.


la saga de Morfeo y su familia es una épica de intriga lo bastante interesante como para mantener al lector interesado a lo largo de la serie, pero Gaiman no se conformó con eso, sino que entretejió una narrativa en varias capas en las que juega con elementos mitológicos de varias culturas del mundo al tiempo que explora diversos temas sobre la condición humana.

The Sandman fue el primer y único cómic en ganar el Premio Mundial de Fantasía gracias a la historia Sueño de una Noche de Verano, publicada en el número 15 de la serie. Tras recibir el premio como mejor historia corta en 1991, las reglas se modificaron para restringir la participación de cómics en esa categoría. A lo largo de su publicación la serie ganó 16 Premios Eisner, incluidos tres por Mejor Serie Continua, cuatro a Mejor Escritor, y siete al Mejor Rotulista (Todd Klein, que ganó los siete años en que se publicó la serie).


Los diez volúmenes que recogen la serie en su totalidad están permanentemente en prensas y es fácil encontrarlos tanto en tiendas especializadas como en librerías en una amplia variedad de formatos. The Sandman es considerada como uno de los trabajos más importantes para lograr la apertura del medio hacia el mainstream y cimentar la presencia de cómics y novelas gráficas en librerías tradicionales.

Su popularidad ha generado diversos proyectos derivados, tanto en prosa como en cómic, y tal vez comente algunos en futuras entregas de esta columna. El más reciente fue la miniserie The Sandman Overture, que cronológicamente ocurre antes de los sucesos narrados en el primer número de la serie, por lo que se le podría considerar como una precuela, pero cumple además la función de epílogo para la historia.


Durante años se ha hablado del interés por adaptar la serie al cine, pero los guiones que han aparecido en línea de tiempo en tiempo son bastante malos y es comprensible e incluso se agradece que ninguno se haya concretado. El más reciente intento iba a ser producido, dirigido e interpretado por Joseph Gordon Levitt, y el propio Gaiman ya se había involucrado, pero los constantes cambios de políticas en el estudio llevaron al actor a retirarse del proyecto hace unos días, por lo que el futuro de la adaptación es incierto.

Si alguna vez se han preguntado sobre el potencial del cómic como medio para contar historias que van más allá de simples aventuras o del género de superhéroes, The Sandman es uno de los más claros ejemplos de lo que el arte secuencial puede llegar a ser.


THE SANDMAN
Historia: Neil Gaiman
Arte: Sam Kieth, Mike Dringenberg, Malcolm Jones III, Kelley Jones, Jill Thompson, Bryan Talbot, Mike Allred, Shawn McManus, Marc Hempel, Michael Zulli, Charles Vess y otros.
Portadas: Dave McKean

Editorial: DC Comics/Vertigo
Fecha de publicación: 1988-1996
Formato: 75 números en formato estándar de 32 páginas además de varios especiales y miniseries.
Colecciones: 10 tomos en pastas blanda o dura; cuatro volúmenes edición Absolute de pasta dura en gran tamaño y con caja deslizable; dos tomos ómnibus de pasta dura.


sobre una versión previa publicada en Comicverso

Friday, February 15, 2008

The Books of Magic, de Gaiman, Bolton, Hampton, Vess y Johnson

Este título tiene como protagonista a un niño británico, huérfano, que usa anteojos, siempre está despeinado y tiene una cicatriz en la frente. Lo acompaña una lechuza y se dice que está destinado a ser el mago más grande del mundo. Y no, no es Harry Potter.

The Books of Magic (Los Libros de la Magia) es la miniserie que sirvió como introducción al personaje de Tim Hunter, un niño aparentemente normal, que en sus páginas es llevado en un viaje para conocer al Universo DC, o por lo menos a la parte mágica de éste.

El escritor de la historia es Neil Gaiman, que en aquel entonces gozaba de gran popularidad gracias al éxito de The Sandman, mientras que el arte es obra de cuatro artistas diferentes, uno para cada uno de los cuatro tomos que la componen, con la particularidad de que todos ellos son pintores, y cuyos estilos fueron elegidos específicamente para cada parte.

La primera parte o Libro Uno lleva por título The Invisible Labyrinth (El Laberinto Invisible) y fue ilustrada por John Bolton. En ella nos enteramos de cómo cuatro de los personajes más importantes del Universo Mágico de DC deciden aproximarse al joven Hunter para explicarle que la magia existe en el mundo y que si lo desea ésta puede ser parte importante de su futuro. Tras convencerlo de que hablan en serio, Tim accede a que le muestren la magia, y primero toca turno al Phantom Stranger, quien le muestra a Tim el pasado mágico del Universo DC.

En el segundo libro, titulado The Shadow World (El Mundo de Sombras), Tim recorre el presente del Universo DC guiado por John Constantine, con ilustraciones de Scott Hampton. El tercer libro, The Land of Summer's Twilight (La Tierra del Crepúsculo de Verano), ilustrado por Charles Vess, nos muestra como el Doctor Occult lleva a Tim a conocer otros mundos mágicos, incluyendo The Dreaming y algunas otras paradas momentáneas pero centrándose principalmente en la Tierra de los Faerie.

Por último, el cuarto libro, titulado The Road to Nowhere (El Camino a Ninguna Parte), es ilustrado por Paul Johnson y nos enseña, mientras Mister E se lo muestra a Tim, uno de los posibles futuros del Universo DC. Tim es devuelto a casa y enfrenta la decisión más importante de su vida: ¿Debe hacer cuanto esté a su alcance para alcanzar todo su potencial, o será mejor olvidarse de la magia y llevar su vida como una persona normal?

Como suele ser el caso con relatos acerca de magia y niños (al menos con los que valen la pena), la historia fantástica que nos cuentan sirve como pretexto para hablar de madurar, del proceso que todo niño debe enfrentar para dejar atrás la infancia y empezar el proceso que lo convertirá en un adulto.

La historia de esta miniserie, aunque está completa y resulta fácil de entender y disfrutar, en realidad es sólo el principio de una historia más grande, pero el viaje de aprendizaje de Tim Hunter es muy extenso y fue contado a lo largo de varias series y miniseries posteriores que serán tema de otra ocasión.

Si les gusta la fantasía inteligente, son fans de Neil Gaiman o de alguno de los artistas que colaboraron con él en esta historia, o simplemente desean leer una buena historia acerca de magia y su lugar en el mundo, no se pueden quedar sin leer The Books of Magic.

THE BOOKS OF MAGIC
Escritor: Neil Gaiman
Artistas: John Bolton, Scott Hampton, Charles Vess y Paul Johnson

Editorial: DC Comics/Vertigo
Formato: Miniserie de 4 números formato Prestige.
Fecha de publicación: 1990 - 1991